sábado, 19 de noviembre de 2016

Elecciones en Estados Unidos. Ni Hillary ni Trump eran opción para los trabajadores *


Ismael Contreras Plata

En contra de todos los pronósticos Donald Trump triunfó en el proceso electoral del imperio estadounidense y se convirtió en el presidente electo de EUA. La victoria de Trump, se recibió como un violento huracán que destruye todo lo que se encuentra a su lado; los efectos se empezaron a sentir a las pocas horas después de las elecciones. Por lo pronto las bolsas de valores de Asia y Europa cayeron en cinco por ciento, en el caso del peso mexicano llegó nivel más bajo de la historia, el tipo de cambio era de más de veinte pesos por dólar. 

Después de realizado el proceso electoral, podemos hacer un análisis de dicho proceso, en primer lugar, diremos que las elecciones nos han mostrado una radiografía de la sociedad estadounidense. En efecto, desde que se postularon para ser candidatos Hilllary Clinton, por el Partido Demócrata (PD) y Donald Trump, por el Partido Republicano (PR) se empezaron a dar una serie de acciones inéditas, que mostraron los cambios que se están generando en la sociedad del país vecino.

En primer lugar, por lo que significa para los trabajadores, tenemos que Hillary Clinton no fue la única precandidata en el PD, pues el senador Bernie Sanders también lanzó su candidatura, pero eso no fue lo inusual, ya que, en otras ocasiones también han surgido varios precandidatos; esta vez lo inaudito fue que Sanders se declaraba socialista y, a pesar de lo restringido de su programa, logró atraer el apoyo de millones de jóvenes, de mujeres, de latinos, de negros e incluso varios sindicatos se integraron a la campaña del senador; por cierto, éstos formaron una organización denomina-da: trabajadores por Sanders. La campaña de éste pronto se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para Hillary Clinton y para la burocracia del partido; pues Sanders logró llevar a casi 1500 delegados a la Convención Demócrata, mientras que Hillary Clinton llevó 1770. Además de lo anterior, durante la convención muchos de los seguidores de Sanders llegaron al extremo de manifestar su total rechazo a Sanders cuando éste declino en favor de la señora Hillary Clinton. Las protestas llegaron al grado de que cientos de delegados abandonaron la convención e incluso declararon que iban a renunciar al partido para formar otra agrupación que los representará. 

En el otro extremo del panorama electoral, el PR, también tuvo serías fracturas pues Donald Trump el precandidato que la dirección de este partido, al inicio de la campaña, no le daba muchas oportunidades de llegar a ser el candidato, poco a poco, y sin el soporte de los jerarcas del partido, fue adquiriendo apoyos de la base y durante la convención republicana ya tenía los votos suficientes para ser nominado candidato. Pero los otros precandidatos se negaron a respaldarlo. Por lo que Donald Trump tuvo que realizar su campaña prácticamente aislado de la dirección del partido e incluso con serias rupturas en el mismo. Pero, podemos decir que éste contó con el apoyo de poderosos grupos de poder económico estadounidense.  

No es momento de abundar en los detalles sobre las nominaciones de Donald Trump  y de Hillary Clinton, porque nos centraremos en lo que podríamos denominar insurrección de las bases partidarias.  

El primer aspecto que vemos, es que está surgiendo una base de trabajadores, latinos, negros, jóvenes y mujeres que están rompiendo con la ideología dominante del imperialismo estadounidense y que están buscando una alternativa fuera de las instituciones capitalistas y que abiertamente buscan una alternativa socialista. 

En segundo lugar, contradictoriamente, está surgiendo otro grupo de estadounidenses con una mentalidad racista, xenófoba e incluso protofascista; éstos son ciudadanos desesperados por su situación que buscan recuperar los niveles de vida que han perdido a lo largo de la reestructuración neoliberal del capitalismo mundial, que ha trasladado millones de fuentes de empleo a los países de atrasados. 

Precisamente por eso, la campaña de Trump,. Se dirigió a estos ciudadanos clasemedieros que han perdidos sus privilegios y que se encuentran desesperados por recuperar sus niveles de vida. En este sentido los que votaron por Trump, vieron ilusamente que éste les va a solucionar sus problemas económicos. Trump, centró su discurso en la recuperación de la hegemonía yanqui y en el supuesto regreso de las fuentes de empleo. Como podemos ver estas posturas tienen un claro carácter populista, pero lo peligro del discurso de Trump, fue su tinte racista; su discurso iba directamente a las emociones de sus oyentes como el desprecio a la mujer y el odio a las minorías latinas y negras. En este sentido Trump creó la impresión de que la decadencia del imperio estadunidense se debía a que dicho país ha sido invadido de latinos y mexicanos violadores, vende drogas, drogadictos y criminales. Lo que dio rienda suelta para que una gran cantidad de ciudadanos que sustentan los valores tradicionales del puritanismo, despertaran su ideología racista y xenófoba.

En el caso de Hillary Clinton, como vimos centró su discurso en la continuidad. Ésta no logró la mayoría debido a que su discurso siempre fue el mismo que tradicionalmente dicen los políticos del sistema. Lo que significaba, un discurso aparentemente acabado que esencialmente se basaba en la persistencia de la aplicación del modelo neoliberal y el sometimiento a los países de atrasados, en la prolongación de la guerra con otros países y en el control económico de las grandes trasnacionales, de manera que Hillary Clinton no entusiasmo a los jóvenes, a los trabajadores y mucho menos a los negros. La tragedia de Hillary fue que ésta era una candidata con todo el apoyo de las estructuras partidarias, pero sin las bases del partido que estuvieran haciendo campaña por ella.

Aquí en México, muchísimas personas e incluso intelectuales y creadores de opinión, como Héctor Aguilar Camín y Jorge Castañeda, estuvieron argumentando que la alternativa era votar por el candidato menos peor y por eso inclinan su apoyo a la demócrata; sin embargo, como vemos ésta no representaba una mejoría en la vida de los trabajadores.  

Lo que podemos ver a partir del proceso electoral es que Estados Unidos de América cada día que pasa se divide más; por un lado, se encuentran los grupos ultraderechistas que fomentan al Kukuxklán y, por otro lado, el grupo de negros y trabajadores que vienen rompiendo con la ideología burguesa y están dispuestos a buscar una alternativa fuera del sistema capitalista.
     
En conclusión, para la clase trabajadora de Estados Unidos, para los latinos, los negros, las mujeres etc. y los trabajadores del mundo, el triunfo de Trump es un desastre, sus condiciones de vida no van a mejorar. Por eso, las clases explotadas y oprimidas: negros, latinos, junto con las mujeres y la juventud deben darse a la tarea de construir una alternativa política independiente de la clase empresarial e imperialista; alternativa que les permita establecer un gobierno con un programa que responda al interés de las clases oprimidas y explotadas; Una alternativa, que busque, la organización y solidaridad con los trabajadores de América latina y del mundo.

Los profesores integrados en la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación debemos buscar las alianzas con los millones de trabajadores y los jóvenes que se declararon socialistas, que apoyaron a Sanders. Debemos buscar las bases de coordinación de acciones de resistencia que se realicen al unísono en ambos países. Tenemos que hacer posible la frase de Marx:  ¡Trabajadores del mundo Uníos!   

*Publicado originalmente en Sin recreo no. 202 , Noviembre diciembre de 2016,                          Órgano de Comunicación del Magisterio del Valle de México (MDVD) Sección 36 del SNTE-CNTE

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