Ismael Contreras Plata
En contra de todos los pronósticos Donald
Trump triunfó en el proceso electoral del imperio estadounidense y se convirtió
en el presidente electo de EUA. La victoria de Trump, se recibió como un
violento huracán que destruye todo lo que se encuentra a su lado; los efectos
se empezaron a sentir a las pocas horas después de las elecciones. Por lo
pronto las bolsas de valores de Asia y Europa cayeron en cinco por ciento, en
el caso del peso mexicano llegó nivel más bajo de la historia, el tipo de
cambio era de más de veinte pesos por dólar.
Después de realizado el proceso electoral,
podemos hacer un análisis de dicho proceso, en primer lugar, diremos que las
elecciones nos han mostrado una radiografía de la sociedad estadounidense. En
efecto, desde que se postularon para ser candidatos Hilllary Clinton, por el
Partido Demócrata (PD) y Donald Trump, por el Partido Republicano (PR) se
empezaron a dar una serie de acciones inéditas, que mostraron los cambios que
se están generando en la sociedad del país vecino.
En primer lugar, por lo que significa para
los trabajadores, tenemos que Hillary Clinton no fue la única precandidata en
el PD, pues el senador Bernie Sanders también lanzó su candidatura, pero eso no
fue lo inusual, ya que, en otras ocasiones también han surgido varios
precandidatos; esta vez lo inaudito fue que Sanders se declaraba socialista y,
a pesar de lo restringido de su programa, logró atraer el apoyo de millones de
jóvenes, de mujeres, de latinos, de negros e incluso varios sindicatos se
integraron a la campaña del senador; por cierto, éstos formaron una
organización denomina-da: trabajadores por Sanders. La campaña de
éste pronto se convirtió en un verdadero dolor de cabeza para Hillary Clinton y
para la burocracia del partido; pues Sanders logró llevar a
casi 1500 delegados a la Convención Demócrata, mientras que Hillary Clinton
llevó 1770. Además de lo anterior, durante la convención muchos de los
seguidores de Sanders llegaron al extremo de manifestar su total rechazo a
Sanders cuando éste declino en favor de la señora Hillary Clinton. Las
protestas llegaron al grado de que cientos de delegados abandonaron la
convención e incluso declararon que iban a renunciar al partido para formar
otra agrupación que los representará.
En el otro extremo del panorama electoral,
el PR, también tuvo serías fracturas pues Donald Trump el precandidato que la
dirección de este partido, al inicio de la campaña, no le daba muchas
oportunidades de llegar a ser el candidato, poco a poco, y sin el soporte de
los jerarcas del partido, fue adquiriendo apoyos de la base y durante la
convención republicana ya tenía los votos suficientes para ser nominado candidato.
Pero los otros precandidatos se negaron a respaldarlo. Por lo que Donald Trump
tuvo que realizar su campaña prácticamente aislado de la dirección del partido
e incluso con serias rupturas en el mismo. Pero, podemos decir que éste contó
con el apoyo de poderosos grupos de poder económico estadounidense.
No es momento de abundar en los detalles
sobre las nominaciones de Donald Trump y de Hillary Clinton, porque nos
centraremos en lo que podríamos denominar insurrección de las bases
partidarias.
El primer aspecto que vemos, es que está
surgiendo una base de trabajadores, latinos, negros, jóvenes y mujeres que
están rompiendo con la ideología dominante del imperialismo estadounidense y que están buscando una
alternativa fuera de las instituciones capitalistas y que abiertamente buscan
una alternativa socialista.
En segundo lugar, contradictoriamente, está
surgiendo otro grupo de estadounidenses con una mentalidad racista, xenófoba e
incluso protofascista; éstos son ciudadanos desesperados por su situación que
buscan recuperar los niveles de vida que han perdido a lo largo de la
reestructuración neoliberal del capitalismo mundial, que ha trasladado millones
de fuentes de empleo a los países de atrasados.
Precisamente por eso, la campaña de Trump,.
Se dirigió a estos ciudadanos clasemedieros que han perdidos sus privilegios y
que se encuentran desesperados por recuperar sus niveles de vida. En este
sentido los que votaron por Trump, vieron ilusamente que éste les va a
solucionar sus problemas económicos. Trump, centró su discurso en la
recuperación de la hegemonía yanqui y en el supuesto regreso de las fuentes de
empleo. Como podemos ver estas posturas tienen un claro carácter populista,
pero lo peligro del discurso de Trump, fue su tinte racista; su discurso iba
directamente a las emociones de sus oyentes como el desprecio a la mujer y el
odio a las minorías latinas y negras. En este sentido Trump creó la impresión de
que la decadencia del imperio estadunidense se debía a que dicho país ha sido
invadido de latinos y mexicanos violadores, vende drogas, drogadictos y
criminales. Lo que dio rienda suelta para que una gran cantidad de ciudadanos
que sustentan los valores tradicionales del puritanismo, despertaran su
ideología racista y xenófoba.
En el caso de Hillary Clinton, como vimos
centró su discurso en la continuidad. Ésta no logró la mayoría debido a que su
discurso siempre fue el mismo que tradicionalmente dicen los políticos del
sistema. Lo que significaba, un discurso aparentemente acabado que esencialmente
se basaba en la persistencia de la aplicación del modelo neoliberal y el
sometimiento a los países de atrasados, en la prolongación de la guerra con
otros países y en el control económico de las grandes trasnacionales, de manera
que Hillary Clinton no entusiasmo a los jóvenes, a los trabajadores y mucho
menos a los negros. La tragedia de Hillary fue que ésta era una candidata con
todo el apoyo de las estructuras partidarias, pero sin las bases del partido
que estuvieran haciendo campaña por ella.
Aquí en México, muchísimas personas e
incluso intelectuales y creadores de opinión, como Héctor Aguilar Camín y Jorge
Castañeda, estuvieron argumentando que la alternativa era votar por el
candidato menos peor y por eso inclinan su apoyo a la demócrata; sin embargo,
como vemos ésta no representaba una mejoría en la vida de los trabajadores.
Lo que podemos ver a partir del proceso
electoral es que Estados Unidos de América cada día que pasa se divide más; por
un lado, se encuentran los grupos ultraderechistas que fomentan al Kukuxklán y,
por otro lado, el grupo de negros y trabajadores que vienen rompiendo con la
ideología burguesa y están dispuestos a buscar una alternativa fuera del
sistema capitalista.
En conclusión, para la clase trabajadora de
Estados Unidos, para los latinos, los negros, las mujeres etc. y los
trabajadores del mundo, el triunfo de Trump es un desastre, sus condiciones de
vida no van a mejorar. Por eso, las clases explotadas y oprimidas: negros,
latinos, junto con las mujeres y la juventud deben darse a la tarea de
construir una alternativa política independiente de la clase empresarial e
imperialista; alternativa que les permita establecer un gobierno con un
programa que responda al interés de las clases oprimidas y explotadas; Una alternativa,
que busque, la organización y solidaridad con los trabajadores de América
latina y del mundo.
Los profesores integrados en la
Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación debemos buscar las
alianzas con los millones de trabajadores y los jóvenes que se declararon
socialistas, que apoyaron a Sanders. Debemos buscar las bases de coordinación
de acciones de resistencia que se realicen al unísono en ambos países. Tenemos
que hacer posible la frase de Marx: ¡Trabajadores del mundo Uníos!
*Publicado originalmente en Sin recreo no. 202 , Noviembre diciembre de 2016, Órgano de Comunicación del Magisterio del Valle de México (MDVD) Sección 36 del SNTE-CNTE
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