jueves, 28 de marzo de 2019

Reforma educativa: persistir en la negociación

La Jornada
Opinión
Reforma educativa: persistir en la negociación
La tarde de ayer, alrededor de 400 personas, entre diputados, periodistas y empleados quedaron encerradas por unas horas en el recinto legislativo de San Lázaro debido al bloqueo efectuado por integrantes de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en protesta por la aprobación del dictamen de reforma educativa que se discutía en las comisiones unidas de Educación y de Puntos Constitucionales.
Como ya se mencionó en este espacio días atrás, el principal reclamo de los docentes se centra en la eliminación de toda referencia a asuntos laborales –específicamente, el esquema de admisión, promoción y reconocimiento de los docentes– en el artículo 3º de la Carta Magna. A juicio de las secciones de la coordinadora que han mostrado su inconformidad, el texto remitido a la mesa directiva con la finalidad de programar su discusión en el pleno incumple los compromisos de campaña del presidente Andrés Manuel López Obrador, los cuales iban en el sentido de una abrogación completa de la reforma aprobada en 2013 bajo el impulso del llamado Pacto por México.
Se trata sin duda de un asunto de enorme complejidad por la diversidad de actores e intereses involucrados. Por una parte, la propia CNTE no es una entidad monolítica ni homogénea, sino que está conformada por grupos y facciones que no siempre coinciden en la totalidad de su agenda; pero además la organización sindical no aglutina sino a una parte del magisterio nacional, universo vasto de más de un millón de integrantes con muy distintas posturas y entre las cuales es muy difícil establecer acuerdos. Por si no bastara con dichos escollos, la abrogación de la llamada reforma educativa, como cualquier modificación al texto constitucional, requiere el apoyo de dos terceras partes de los legisladores, una mayoría que el grupo parlamentario del partido gobernante no puede alcanzar por sí mismo. Es decir, que los cambios en la materia pasan forzosamente por un proceso de negociaciones con la oposición, proceso en el que de manera inevitable se pierden tramos de redacción demandados por la CNTE o se añaden otros a los que ésta se opone. Para colmo, el campo de la educación pública está atravesado por grupos de intereses –incluyendo a organizaciones de la sociedad civil y asociaciones paraempresariales– que tiran de las discusiones en muchos y contrapuestos sentidos.
Queda claro entonces que el único camino pasa por persistir en la negociación y reconocer que ni el mejor acuerdo posible dejará satisfechos a todos los actores, por lo que cada uno deberá ceder una parte de sus posiciones para sacar adelante un texto que enderece los despropósitos aprobados por la administración anterior.
Cabe señalar, por último, que el bloqueo de los accesos del recinto legislativo no parece una estrategia de presión adecuada ni recomendable en el contexto actual, en el que se ha despejado la amenaza de represión y se ha demostrado voluntad de diálogo.

Reforma educativa La CNTE da cerrojazo en San Lázaro

La Jornada
Política
Reforma educativa
La CNTE da cerrojazo en San Lázaro

Inconforme con el dictamen retuvo a más de 400 personas
 
Periódico La Jornada
Jueves 28 de marzo de 2019, p. 3
La estrategia estaba acordada. En el instante en que se aprobó el dictamen acerca de la reforma educativa, los maestros disidentes actuaron. Emularon un escuadrón perfectamente coordinado que habría ensayado una y otra vez los pasos a seguir. Fueron efectivos: en pocos minutos bloquearon una vez más los accesos de la Cámara de Diputados.
Con el apoyo de un equipo de sonido, desde temprana hora estuvieron atentos al desarrollo de la sesión de las comisiones unidas de Educación y de Puntos Constitucionales, en la que se aprobó el dictamen de la reforma educativa. En el exterior del recinto legislativo, la sección 22 de la CNTE, de Oaxaca, mantiene un plantón desde el martes, en oposición a la reforma.
En el otro extremo del tablero político, entre todos quienes se encontraban en el interior del recinto legislativo había claridad en que los mentores podrían cerrar las puertas del Palacio Legislativo de San Lázaro por cuarta ocasión.
Previeron el embate. Por los altavoces de la cámara se llamó a abandonar las instalaciones. Vámonos, van a cerrar los de la CNTE, decían decenas de personas. El único acceso abierto para entonces era la puerta 8.
Minutos antes, la voz del magisterio disidente se alzó en la mesa oval del salón de Protocolo de la Cámara de Diputados en rechazo a los términos establecidos en el dictamen de reforma educativa.
Irán Santiago Manuel, Idalia Reyes y María Chávez Pérez, diputados de Morena, votaron en contra del texto. Insatisfechos, se levantaron de la mesa al concluir la sesión de las comisiones unidas. Eran pasadas las 12 de la tarde.
Se retiraron. Irán Santiago aceptó responder a los reporteros. Después de hacerlo, se fue tras sus compañeras.
 Transcurrieron 20 minutos desde que se cantó la votación del dictamen en lo general, hasta el cerrojazo forzoso de la puerta 8.
El trabajo de las comisiones culminó de forma habitual, cada uno de los participantes se marchó a sus oficinas o abandonaron el recinto. No obstante, el ambiente negativo por la votación del dictamen se percibía en San Lázaro. No transcurrió mucho tiempo para que cientos de trabajadores, asesores, diputados y reporteros que cubren la fuente legislativa se encaminaran a paso veloz hacia esa salida.
Muchos lo lograron, alcanzaron la vía pública. Algunos empleados, con el apoyo de personal de resguardo del recinto, intentaron mantener la reja abierta para que quienes venían relegados lograran salir.
Sus esfuerzos fueron inútiles. Los profesores, ya curtidos en este tipo de menesteres, concretaron el jaque mate: el portón estaba cerrado. Unas 400 personas quedaron encerradas y se concentraron en la zona conocida como Helipuerto.
Afuera comenzó la tensión. Dimes y diretes, empujones y algunos golpes. Con cierta frustración, los empleados de la Cámara de Diputados reclamaron fuerte a los maestros de la CNTE. Déjenlos salir, desgraciados, gritó un encorbatado. Una profesora, cuya curtida piel mostraba los estragos del intenso calor que ayer al mediodía azotó a la capital del país, respondió: Ahora se quedan ahí hasta el sábado, cabrones. Otro empleado encaró a los maestros: Vénganse, pero de uno en uno.
Varios aceptaron el reto, pero se logró separarlos antes de que la situación fuera de una mayor violencia. El nerviosismo se prolongó unos 30 minutos. Los maestros acusaron que los habían provocado y que incluso les echaron varios autos encima. Videos de los hechos documentaron otra cosa.
En un intento de negociar la salida de los empleados, el coordinador del PT en San Lázaro, Reginaldo Zandoval, se acercó a los mentores. ¡Fuera, fuera!, lo corrieron a gritos. Si quieren sacar una reforma por la vía de la derecha, ahí están las consecuencias, dijo cuando los reporteros lo cuestionaron.
Mientras esto sucedía, a menos de 2 kilómetros de distancia, en la sede de la Secretaría de Educación Pública, ubicada en el Centro Histórico de Ciudad de México, el titular de la dependencia, Esteban Moctezuma, presenciaba junto a sus colaboradores un concierto con mariachis, donde se contó con la presencia del destacado chelista estadunidense de origen chino Yo-Yo Ma.
Funcionarios de la SEP explicaron que se trató de un evento privado de escuelas de educación básica dirigido a niños.
Fueron más de tres horas las que los empleados, legisladores y comunicadores estuvieron atrapados en la Cámara de Diputados en espera de una solución. Pasadas las cuatro de la tarde se les solicitó concentrarse en el basamento. Minutos más tarde, coordinados por el servicio de protección civil, salieron en hileras de tres personas. Entre ellos –formaditos también– iban la legisladora morenista Idalia Reyes y el petista Silvano Garay.

jueves, 21 de marzo de 2019

Nueva Reforma Educativa . La CNTE pone jaque al Congreso


Política
Nueva Reforma Educativa
La CNTE pone jaque al Congreso
Exige respeto al escalafón laboral e incluir condiciones de trabajo en la Carta Magna // Rechaza exámenes de revalorización // Tomará la calle
Reportera y corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 21 de marzo de 2019, p. 3





Profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) advirtieron que si no se considera su propuesta de respetar el escalafón laboral e incluir todo lo referente a sus condiciones de trabajo –ingreso y promoción– en el artículo 123 constitucional, así como de desaparecer la evaluación del nuevo Centro de Revalorización del Magisterio, estaremos nuevamente en las calles.
No vamos a aceptar una reforma educativa que elimina algunos contenidos, pero que en esencia sigue siendo la misma que se aprobó el sexenio pasado, dijo Eloy López Hernández, secretario general de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de Oaxaca, durante la jornada de movilizaciones prevista para los días 20 y 21 de marzo en la capital del país, que incluyó bloqueos en las cámaras de Diputados y de Senadores, así como una reunión con el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán, con el propósito de demandar que se modifique el proyecto de dictamen para abrogar la reforma educativa y se acuerde una reunión con el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Desde las primeras horas de ayer, profesores cerraron los accesos de la Cámara de Diputados en protesta por el anteproyecto de dictamen que, aseguraron, mantiene un “estado de excepción (laboral) para los educadores en el artículo tercero constitucional, lo que obligó a suspender la sesión ordinaria prevista para las 11 horas de ayer, así como la instalación, a las cinco de la tarde, de las Comisiones Unidas de Educación y Puntos Constitucionales, donde se aprobaría el dictamen que reforma los artículos 3, 31 y 73 de la Carta Magna.
Ante el cierre de los accesos de San Lázaro, los integrantes de dicha comisiones intentaron sesionar por la tarde en el Senado, lo que generó otro bloqueo en esa cámara, donde por más de tres horas se impidió la salida del personal administrativo, que logró abandonar el recinto antes de las 19 horas, al igual que los diputados de las comisiones unidas, después de que no lograron el quórum necesario para sesionar. 
Por la mañana, integrantes de la Comisión Nacional Única de Negociación de la CNTE acudieron a una reunión con el secretario Esteban Moctezuma, a quien exigieron hacer público el proyecto de dictamen con el propósito de que las bases magisteriales pudieran conocerlo y analizarlo. Su respuesta fue que por ley no se puede dar a conocer antes de su aprobación en comisiones unidas, por lo cual demandamos una reunión inmediata con el presidente López Obrador, con la finalidad de cerciorarnos de que conoce nuestros planteamientos y los cambios de fondo que se aplicaron a su iniciativa del pasado 12 de diciembre, manifestó López Hernández.
En el encuentro, celebrado en una sede alterna de la SEP, indicó, participaron el coordinador de Morena en San Lázaro, Mario Delgado; la presidenta de la Comisión de Educación, Adela Piña, así como dirigentes magisteriales de Ciudad de México, Guerrero, Michoacán, Chiapas, Hidalgo y estado de México. Más tarde ingresó a las instalaciones el presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo.
Tras confirmarse la suspensión de la sesión ordinaria de la Cámara de Diputados, López Hernández señaló en conferencia de prensa: No vamos a aceptar que sólo se maquille una reforma que durante la campaña se aseguró que no iba a quedar ni un punto ni una coma.
Ante cientos de profesores, quienes al cierre de esta edición aún bloqueaban los accesos de San Lázaro, afirmó que las movilizaciones continuarán este jueves, por lo cual no se descartan nuevos actos de protesta en la capital.
En tanto, profesores de la sección 22 de Oaxaca anunciaron un paro de 48 horas como parte de la jornada de lucha nacional para exigir la abrogación total de la reforma educativa. Los inconformes adelantaron que hoy se manifestarán en el contexto de la visita de López Obrador al municipio de San Pablo Guelatao, en la conmemoración del natalicio de Benito Juárez.

lunes, 18 de marzo de 2019


Logo de CTXT. Contexto y Acción







JORGE RIECHMANN / FILÓSOFO Y ECOLOGISTA

 “El cambio climático es el síntoma pero la enfermedad es el capitalismo”

Profesor de Filosofía moral en la Universidad Autónoma de Madrid, traductor, poeta, ensayista y miembro de Ecologistas en Acción, Jorge Riechmann (Madrid, 1962) desgrana un buen puñado de reflexiones incómodas sobre un modelo de vida que dirige a la humanidad hacia el despeñadero. En su libro Autoconstrucción cataloga el siglo XXI como “la era de la gran prueba” porque, según dice, “somos la primera generación que entiende perfectamente lo que está pasando con el clima y posiblemente seremos la última que pueda evitar la catástrofe hacia la que nos dirigimos”. Lo suelta a bocajarro, como un puñetazo entre los ojos. Consciente de que el pesimismo en estos tiempos de oscuridad tiene cada vez menos adeptos, Riechmann censura sin ambages la mercadotecnia del “buenismo” de la que hace gala el sistema convocando grandes cumbres climáticas en las que a muchos se les llena la boca con compromisos medioambientales y “energías verdes” pero luego estigmatizan a los movimientos ecologistas como ingenuos apestados. La realidad que dibuja es desoladora. Todo está en contra del planeta pero, frente a eso, no cabe la resignación. “Aún podemos actuar contra este modelo de producción salvaje porque no está sujeto a ninguna ley física, como lo está la naturaleza, que impida cambiarlo”. Es el mínimo espacio que este investigador apasionado deja abierto a la esperanza.

¿Tiene solución el planeta?

Pienso que sí. Lo que no tiene sentido es intentar salvarlo interviniendo sobre el consumo y dejando intacta la voraz cultura productiva. Ambas variables caminan de la mano aunque no valga sólo con esto. Por nuestro comportamiento depredador con los recursos naturales y la biosfera habría que hablar también del extractivismo y, a mi modo de ver, también del exterminismo, una noción acuñada por el historiador británico E. P. Thompson para explicar la estructura del mundo a finales del siglo pasado, cuando las dos superpotencias nucleares enfrentadas amenazaban con aniquilar cualquier rastro de vida en el planeta. 

La medida referencial del éxito de un sistema es el PIB. Si crece significa que las cosas van bien y hay esperanza de una vida mejor. 

Es la locura típica de una cultura denegadora como la nuestra. Digo denegar porque va más allá de ignorar lo que pasa y es no ver lo que tenemos delante de los ojos. Significa que no nos hacemos cargo de las consecuencias de seguir chocando contra los límites biofísicos de manera violenta. Nos hacen creer que vivimos en una especie de Tierra plana en la que podemos avanzar de manera infinita porque los recursos naturales son inagotables y la capacidad de absorción de la contaminación es ilimitada. Esto es una fantasía porque las leyes de la naturaleza, de la física, de la dinámica de los seres vivos nunca podremos cambiarlas, por grandes que sean nuestras ilusiones al respecto.

Pero las grandes cumbres climáticas aseguran haber empezado medidas drásticas para evitar el apocalipsis. ¿Qué credibilidad concede a sus decisiones?

El calentamiento global, siendo una realidad devastadora, es sólo la manifestación de otras dinámicas que deberíamos atajar si queremos evitar el apocalipsis climático hacia el que nos dirigimos. Nuestro principal problema ambiental es la extralimitación ecológica, el choque de las sociedades industriales contra los límites biofísicos de la Tierra. Si utilizamos la herramienta de la huella ecológica como indicador del impacto ambiental generado por la demanda humana podemos observar que, en la actualidad, consumimos los recursos inexistentes de 1,5 planetas Tierra. Y eso a pesar de las carencias y desigualdades que asolan a buena parte de la humanidad. Dicho de una forma más didáctica: si quisiéramos generalizar al resto del mundo el modo de vida de los españoles necesitaríamos tener 3 planetas como la Tierra a nuestra entera disposición. Y si quisiéramos generalizar el de EEUU, que muchas veces ponemos como ejemplo de éxito, necesitaríamos 6. Es una locura que emana de esa construcción económica de tierra plana de la que hablaba antes.

Entonces, ¿qué empuja al mundo a seguir enalteciendo el crecimiento económico pese a saber que conduce a la destrucción?

El capitalismo, cuya dinámica es autoexpansiva y deniega cualquier salida alternativa. Para hacer frente al cambio climático deberíamos cuestionarnos antes los resortes básicos del capitalismo, algo que parece prohibido. Por eso digo que las cumbres mundiales sobre el calentamiento global no son realmente efectivas sino más bien ejercicios de diplomacia teatral.

¿No sirven para nada? 

Confunden a la opinión pública. La prueba es que los grandes expertos en el cambio climático como James Hansen, a quien podríamos considerar el climatólogo jefe del planeta, calificó de farsa la cumbre celebrada en París. Se intenta poner un límite a las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero pero los límites son absolutamente incompatibles con el sistema productivista actual. Aunque el síntoma sea el calentamiento climático, la enfermedad se llama capitalismo.

¿Por qué el movimiento ecologista, cuya expresión política llegó a gobernar en países como Alemania, es descalificado hoy por muchos gobiernos?

Ojalá fuéramos descalificados un poco más porque así seríamos mucho más fuertes y activos. La realidad es que las descalificaciones son un indicio de una situación paradójica: aunque la percepción generalizada es que el mundo se ha comprometido en la lucha contra el cambio climático, eso no es así. Sabemos que desde los años 60 y 70 había evidencias sobre cuál era la dinámica del sistema y los límites del crecimiento pero los mismos a los que hoy se les llena la boca con la lucha contra el cambio climático decidieron poner en marcha toda una campaña global para impedir que se tomaran las decisiones correctas. Bastaría con leer un libro de Sicco Mansholt, un socialdemócrata holandés que era presidente de la CEE cuando en los años 1972 y 1973 se produjo el primer choque petrolero mundial, en el que aboga por un cambio radical en las estructuras de producción y consumo que hoy serían catalogadas como radicales y peligrosas. 

¿Cuándo se quiebra ese proceso de sensibilización medioambiental?

En los años 80, con la fase neoliberal del capitalismo. Desde entonces, el retroceso ha sido constante pese al aumento de lo que algún experto denomina sosteni-blabla, es decir, mucho discurso, mucha cháchara, mucha propaganda y mucha estrategia de comunicación sobre energía verde. Pero la realidad vuelve a ser demoledora: la acción brilla por su ausencia y los planteamientos de fondo, incluso aquellos realizados por gente del establishment como Sicco Mansholt, son estigmatizados por rechazar el dogma del crecimiento infinito.

¿Estamos a tiempo de frenar el cambio climático?

Hemos llegado a un punto tal que lo que hace 30 años hubieran sido estrategias de cambio gradual ahora ya no están a nuestro alcance. Para hacer frente al calentamiento global necesitamos salir a toda prisa del capitalismo salvaje en el que hoy nos movemos.
¿Cree que el mundo está dispuesto a renunciar a esos principios económicos pese a conocer los riesgos?

Los cálculos teóricos realizados por investigadores canadienses sobre las opciones que resultarían de respetar los límites biofísicos de la Tierra indican que, por ejemplo, el parque móvil de un país como España, que tiene 15 millones de coches, debería ser de unos 180.000 vehículos con motor de combustión. Pero claro, eso es inaceptable en términos industriales. El caso es que, si no se acepta esta realidad, no hay lucha alguna contra el cambio climático. 

¿Quiere decir que la humanidad está condenada si no renuncia al modo de vida capitalista?

Ya decía antes que las leyes de la naturaleza existen y son las que son. No podemos cambiarlas pese a la ilusión que albergamos de que una especie de tecnociencia omnipotente conseguirá derrotarlas. Donde podemos actuar, en cambio, es contra la organización de nuestro modelo de vida que no está sujeto a ninguna ley física. 

¿Qué impide cambiarlo?

Que no nos creemos lo que sabemos. Si fuéramos capaces de hacerlo, tomaríamos decisiones racionales para cambiar un modelo que nos lleva a la destrucción. Para que esto se produzca nos haría falta un enorme ejercicio de reforma intelectual y moral. El problema es que nuestras sociedades están organizadas contra eso. Fatídicamente, el neoliberalismo se impuso con sus ideas aberrantes de que todo depende de los gustos y preferencias individuales, y que igualdad y libertad son dos principios contrapuestos, cuando una mínima reflexión indica que es una falacia. Necesitamos bienestar humano pero necesitamos que sea compatible con los límites biofísicos del planeta. Somos la primera generación de la historia que entiende perfectamente lo que está pasando y posiblemente seremos la última que pueda evitar la catástrofe hacia la que nos dirigimos.


miércoles, 6 de marzo de 2019


Que celebramos este ocho de marzo 
En este ocho de marzo Día Internacional de la Mujer, no faltará, el profesor que se acerque a nosotras  para felicitarnos por ser mujeres  o los locutores de radio y televisión que igualmente haga mención de este día y nos felicite otros hasta nos darán flores. Pero las profesoras no tenemos nada que celebrar. Nosotras sabemos que día a día la situación de la mujer en nuestro país es preocupante. De hecho, todos los días las noticias dan cuenta de los feminicidios que se comenten en el el territorio nacional; es tal la violencia hacia la mujer que existen más de diez estados en donde se ha declarado la Alerta de Violencia de Genero contra las Mujeres

Cuando  salimos de nuestra casa estamos intranquilas, angustiadas, pues no sabemos que agresión vamos a sufrir, no podemos caminar tranquilas por las calles, no nos podemos subir a un transporte público sin temor, pues sabemos que en cualquier momento  podemos ser violentadas.

En los medios de comunicación el cuerpo de la mujer es usado como medio para vender a alguna mercancía (llantas de coche, trajes de hombre, bebidas, etc ) que nada tiene que ver con las mujeres. En este sentido vivimos en una sociedad altamente contradictoria que por un lado promueve cotidianamente el erotismo y, por otro lado, exige una abstinencia sexual, principalmente en la mujer. 

Las profesoras, y cualquier  mujer, estamos ciertas que vivimos en una sociedad que tiene una práctica cotidiana dominada por un sistema patriarcal. En la cual las mujeres enfrentamos una desventaja en todos los poros de la sociedad. Día a día en la casa, en el trabajo, en la escuela, en calle las mujeres estamos en una situación de desventaja de manera constante. Las profesoras, así como toda trabajadora,  aparte de cumplir con las tareas de nuestro trabajo debemos de responder a nuestras funciones de madre de familia, de esposas, de amas de casa.

El estado patriarcal deja en manos de las mujeres las funciones de reproducción de los aspectos de la vida cotidiana: preparación de alimentos, limpieza de la ropa y la vivienda, educación y cuidado de los.  
 
El capitalismo desde sus orígenes ha establecido un sistema familiar monogámico donde la mujer es responsable de la atención a los niños, a los enfermos, a los ancianos; y en las últimas décadas ha reducido el  poco presupuesto que tenían las instituciones públicas para atender a estos sectores de la sociedad y ha dejado en las mujeres la total responsabilidad de atenderlos.

Por lo anterior, este 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, no tenemos nada que celebrar, pero si  que luchar por cambiar este régimen patriarcal; tenemos que mucho que reflexionar. Ya que, ¿debemos ver cuáles son los mecanismos para lograr la igualdad social?,  ¿debemos pensar qué tenemos que hacer para acabar con la violencia; nosotras podemos extirpar las agresiones con acciones individuales?  

Es evidente que las condiciones de opresión que tenemos cada una de nosotras son las mismas, por eso, es necesario que nos organicemos para luchar conjuntamente contra esta desigualdad que tanto nos afecto. Como un mecanismo de protesta y del establecimiento de los mecanismos de organización muchas mujeres haremos una multitud de reuniones, conferencias, para reflexionar y discutir las condiciones de opresión y desigualdad social en el que nos encontramos. Habrá otras que a pesar de la pandemia saldrán este ocho de marzo  a la calle a exigir respeto a nuestras condiciones de mujeres.  

Es con la unión, la organización y la movilización de nosotras las mujeres la única manera para superar la sociedad machista que nos embarga y lograr una sociedad igualitaria  

Isabel Becerril.  Región 3 Estado de México 
    






martes, 5 de marzo de 2019

Ven los críticos teorías pedagógicas chatarra en la reforma educativa


La Jornada
Sociedad y Justicia

Ven los críticos teorías pedagógicas chatarra en la reforma educativa


La reforma educativa del gobierno peñista partió de “teorías pedagógicas chatarra”, pues se elaboró sin entender lo que somos ni de dónde venimos, aseguró Luis Humberto Fernández Fuentes, titular de la Autoridad Educativa Federal en Ciudad de México, quien consideró que tener un órgano de evaluación con autonomía constitucional, como el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), no tiene ningún valor pedagógico ni de dirección, no hay ninguna evidencia de que eso pueda mejorar la educación o generar un valor agregado, pues se dio en una administración de las desconfianzas.
Durante su participación en el foro Hacia una nueva legislación para el fortalecimiento de la educación de niñas, niños y jóvenes, convocado por la Comisión de Educación del Senado, que encabeza el legislador de Morena, Rubén Rocha Moya, el funcionario federal aseguró que la reforma probada en el sexenio pasado partió de premisas políticas y pedagógicas falsas, pues vio al maestro como el adversario. Se hicieron campañas para desprestigiarlos.
En contraste, aseguró, que la iniciativa de reforma a los artículos 3, 31 y 73 constitucionales presentada por el Ejecutivo federal es un proyecto sólido y viable en el que han participado cientos de miles de maestros y que cumple con la palabra empeñada. Reconoce al magisterio como agente primordial de la transformación social.
En el encuentro profesores, dirigentes sindicales y autoridades educativas locales demandaron regularizar la situación de miles de docentes frente a grupo que laboran sin plazas base.
René Antuna, coordinador estatal de Telebachilleratos en Durango, destacó que en esta modalidad se atiende a 140 mil 193 alumnos en 3 mil 321 planteles con un modelo tridocente en comunidad de alta marginación, pero sólo 71 por ciento de las escuelas tienen acceso a tres aulas.
La senadora del PRI, Beatriz Paredes, destacó que ante una reforma constitucional tan importante para el país es necesario que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público fije un presupuesto ante las expectativas que esta reforma está generando para que tengan respuesta y un soporte financiero, sentenció.
El maestro y ex diputado perredista, Iván García Solís, exhortó a los legisladores a incluir conceptos como educación solidaria, comunitaria y emancipadora en el redacción del artículo tercero constitucional y a buscar mejores sinónimos para conceptos como calidad y excelencia, que se relacionan con principios empresariales y de privatización.
Propuso que el que dicte los planes y programas de estudio sea un consejo nacional de educación autónomo, integrado por maestros y científicos en un congreso nacional de educación, donde participen maestros, padres y alumnos.
Y finalmente sugirió incluir el derecho a huelga de los profesores de todos los niveles educativos.

martes, 19 de febrero de 2019


El concepto de psicología
Entre la diversidad conceptual y la conveniencia de unificación.                     Apreciaciones desde la epistemología
José M. Arana                                                                                                                                             Juan José G. Meilán 
Enrique Pérez

Resumen

Responder a las preguntas ¿qué es la psicología? o ¿qué hacen los psicólogos?, resulta más difícil en la actualidad que hace un siglo, cuando la nueva disciplina comenzaba a dar sus primeros pasos como ciencia. Elaborar una definición clara, adecuada y objetiva de la psicología no es una empresa fácil. En el ámbito académico y científico, lejos del acuerdo, es la diversidad la palabra que mejor refleja el panorama de aproximaciones (escuelas, paradigmas, objetos de estudio y métodos) que presenta la psicología. A lo largo de su desarrollo han sido muchos, rápidos y radicales los cambios que se han producido en su seno. Uno de los rasgos característicos más relevantes de la psicología contemporánea es la amplitud de su campo, la diversidad de enfoques y métodos, lo que da lugar a controversias y enfrentamientos. ¿Es posible la unidad? ¿Cuál es su naturaleza? ¿O es que tal vez deberíamos hablar de psicologías?
PALABRAS CLAVE concepto de psicología, unidad-diversidad en psicología.
Abstract
Answering the questions What is psychology? or What do psychologists do? is more difficult in 2005 than a century ago when the discipline took its first steps to become a science. To create a clear, proper, and objective definition of psychology, is not an easy work. In academic and scientific circles, there is no agreement and diversity is the best word to define the variety of approaches (schools, paradigms, study objects, and methods) in psychology. The development of psychology has had many fast and radical changes. One of the more relevant and typical traits of contemporary psychology is its wide field of interests, the diversity of perspectives and methods, which generates controversies and confrontations. Is unity possible? What is its nature? Or, perhaps, should we talk of psychologies?
KEY WORDS
 psychology concept, unity-diversity in psychology


Concepto de psicología
U

na primera aproximación al concepto de psicología nos obliga a diferenciar lo que vulgarmente se entiende por tal con la definición que recogen los manuales o los textos especializados. Existen muchas ideas equivocadas, parciales o sesgadas.

EL USO VULGAR DEL TÉRMINO PSICOLOGÍA

Para algunos, la psicología se ocupa únicamente de la aplicación de tests con el fin de diagnosticar trastornos del comportamiento, evaluar las capacidades, la personalidad, etc. Si bien ésta es una ocupación importante del profesional de la psicología, esta visión del todo por una de sus partes lleva necesariamente a una apreciación parcial de la psicología.
Para otros, los psicólogos son las personas que tratan con locos, con quienes tienen problemas (psicología como psicopatología y psicología educativa). Esta visión, sin ser del todo errónea, es claramente parcial y sesgada. El estudio y tratamiento de los trastornos mentales, del comportamiento y los problemas escolares es, sin duda, un ámbito de ocupación importante, pero no el único, ya que se debe considerar la promoción de la salud mental de las personas sanas, la prevención, el uso de la misma en la mejora del rendimiento a distintos niveles (laboral, escolar, deportivo, etc.). Esto es psicología —psicología aplicada—, pero no es toda la psicología aplicada ni es el único modo de entenderla (Prieto, 1995).
Generalmente muy pocos sabrían distinguir entre psicólogos y psiquiatras, y es que el hecho de coincidir en el área de conocimientos por la que están interesados y la utilización de técnicas y aproximaciones coincidentes en parte, ha contribuido a que, como ciencias de la salud que son, exista un solapamiento entre las funciones que cumplen uno y otro colectivo (problemas derivados de compartir un mismo objeto de estudio —o sujeto, más bien).
La explosión de secciones y artículos sobre psicología en revistas del corazón o periódicos, las tertulias en las emisoras de radio cuyo carácter científico es más que cuestionable, y la utilización de los medios de comunicación de masas para divulgar la psicología han acarreado consecuencias ambivalentes para nuestra disciplina. Por una parte, habrían sido positivas al contribuir al conocimiento de los potenciales consumidores las posibilidades que les brinda, pero, como contrapartida, el efecto negativo ha sido su vulgarización y banalización: al menos intuitivamente todo el mundo parece entender de psicología, cualquier persona se atreve a realizar un diagnóstico, los términos psicológicos inundan las conversaciones diarias, etcétera.
USO ACADÉMICO DEL TÉRMINO PSICOLOGÍA
Aparte del uso vulgar del término, en opinión de Prieto (1995), la segunda gran dificultad al momento de definir qué es la psicología es la diversidad de acepciones científicas del término. La psicología a la que alude el hombre de la calle —concepto vulgar de psicología— se refiere casi por completo a la psicología aplicada, a la que realiza fundamentalmente el psicólogo en el ejercicio de la profesión para la que le faculta el título. El psicólogo que trabaja en un gabinete, en el equipo psicopedagógico de un centro educativo, en un hospital, en la cárcel, en una empresa, etc., son ejemplos de esta ocupación. Sin embargo, este uso vulgar del concepto relega a un segundo plano a aquellos psicólogos que trabajan en la investigación: son los psicólogos básicos.
La distinción entre psicología básica y aplicada se hace fundamentalmente en el ámbito académico de la universidad, donde se lleva a cabo la investigación básica como una ocupación inherente a la de profesor de la institución. El papel de profesor de universidad resalta como ocupaciones principales no sólo las tareas docentes sino las investigadoras. No obstante, como señala Prieto (1995), lo que debe quedar claro es la artificialidad de esta división, ya que en la realidad, en el día a día, no se dan esas fronteras que mantienen en un lado a los investigadores puros y en otro a los que se dedican a aplicar lo que los primeros descubren. La psicología aplicada, para que sea considerada científica, ha de estar basada en los conocimientos que la psicología básica haya probado que son científicos.
En la psicología aplicada se mezclan, a veces, el eclecticismo (no siempre negativo) con la confusión (siempre preocupante). Se deben desarrollar técnicas efectivas y abandonar las que no lo son. En este sentido, un problema frecuente es el que se produce cuando la psicología aplicada se desarrolla al margen de la psicología básica, lo que trae como consecuencia la imposibilidad de evaluar su carácter científico o su eficacia (Fernández Trespalacios, 1987). Como señala este último autor, los conocimientos de la psicología básica son los que permiten a las diferentes ramas de la psicología aplicada, mediante técnicas propias, entender y resolver los problemas psíquicos del ser humano. La complementariedad está clara. No obstante, ambas “psicologías” pueden ser desarrolladas por la misma persona. Así, un profesional de la psicología clínica puede desear comparar la eficacia de dos terapias aplicadas a dos grupos de pacientes diagnosticados con el mismo trastorno conductual: siempre que siga los pasos del método científico (frente a la intuición), someta a prueba sus hipótesis y sus datos a contrastación, diremos que está construyendo ciencia.
Pero la división en psicología no se reduce sólo a esta dualidad básica aplicada. Académicamente, dentro de la psicología aplicada, en las universidades españolas se ha mantenido hasta hace poco la tradición de distinguir entre psicología clínica, psicología educativa (escolar) y psicología de las organizaciones. El objetivo era orientar la formación hacia los tres grandes campos donde preferentemente estaba considerada la labor profesional del psicólogo. De hecho, el título reflejaba entre paréntesis la especialidad cursada, aunque después no fuera determinante para optar a trabajar en cualquiera de las otras. En los últimos tiempos estos tres grandes epígrafes de la psicología han caído en desuso, sobre todo debido a que los psicólogos han penetrado en nuevos campos como la psicología jurídica, la psicología del deporte, de las adicciones, de la paz o el estudio de los problemas de las minorías étnicas.
Quizás la división en asignaturas de los contenidos a cubrir en el estudio reglado de la psicología como disciplina universitaria es la que mejor puede entenderse. La división no se establece por razones de delimitación natural cuanto por requerimientos didácticos. Los nuevos planes de estudio recogen la existencia de un gran número de asignaturas que comienzan con la denominación Psicología de…: psicología de la motivación, de la memoria, de la personalidad, de las diferencias individuales, de la sexualidad, etc. Pero con una adecuada orientación por parte del profesorado que las imparte, el estudiante de psicología no debería tener problema en establecer la relación entre estas parcelas de la psicología.
También en el ámbito académico —otro nivel de análisis algo más difícil de entender— se habla de psicología humana frente a la animal, de la psicología del niño, del adolescente o del adulto. Pero, sobre todo, lo que al alumno le resulta difícil de entender —y al profesor de explicar— es la existencia de psicologías mentalistas, conductistas, cognitivas, conexionistas, dinámicas, existenciales (Prieto, 1995). Como señala Richardson (1988), los estudiantes se quejan de que el curso típico de la psicología sea una “ensalada teórica”, una confusión de posturas fragmentadas que forman una maraña conceptual en la que muy a menudo los árboles no dejan ver el bosque. Esta impresión lleva a los estudiantes a buscar simplificaciones a ciegas, decantándose por especializaciones prematuras o aprendiendo acríticamente la profusión de orientaciones con el fin de aprobar el examen.
EL CONCEPTO DE PSICOLOGÍA COMO CIENCIA
Existe una aproximación sistemática a la psicología (la que se atiene a un método) y otra asistemática —o al menos no tan sistemática—, que es la que manifiesta la persona de la calle. Consiste en el conocimiento popular sobre las personas y sus comportamientos (costumbres o hábitos). Los conocimientos que se derivan de ella están próximos a la intuición; no son completos ni consistentes y a veces caen en contradicciones o errores. Su procedencia puede ser tan diversa como la experiencia propia, la intuición, el sentido común, las manifestaciones artísticas (música, literatura, pintura) o las tradiciones populares (refranes, fábulas, mitos). A pesar de su origen, este conjunto de conocimientos son útiles, ya que “conocer cómo son las personas” permite comportarse de forma adaptativa a la conducta de los demás, dando una respuesta óptima a cada situación (De Elena y Arana, 1997).
La aproximación sistemática aspira a llegar a conocimientos consistentes, completos, y a la explicación. Cuando éstos son puramente racionales estamos en el ámbito de la filosofía; cuando se basan en la experimentación y en la contrastación de los hechos en la realidad, entonces estamos ante conocimientos científicos.
En la ciencia, los hechos, sucesos o acontecimientos se explican recurriendo a otros (por lo tanto, con posibilidad de contrastarlos), mientras que en la filosofía los hechos se explican por conceptos racionales (algo que podemos entender, pero no experimentar) (Fernández Trespalacios, 1987).
En relación con el carácter científico de la psicología, los alumnos que cursan la carrera han oído con insistencia en las distintas asignaturas cómo se apela continuamente al mismo, en un intento de marcar distancias respecto de otros enfoques y otras disciplinas. Si preguntamos a los futuros licenciados qué es la psicología, la inmensa mayoría comenzará su definición diciendo que es la ciencia de…, aun cuando existan diferencias en lo que vendrá después. Sin embargo, como hace tiempo escribiera Bills (1938), no existe ningún decálogo que dictamine lo que es ciencia y lo que no. Por tanto, en principio, siempre que se haga con rigor, cada uno podría estudiar lo que estime pertinente. Sin embargo, parece razonable reconocer el valor de las pruebas acumuladas en la historia del pensamiento y de la ciencia, ya que nos apunta los caminos a seguir y los callejones sin salida. Pero como recoge Richardson (1988), el conocimiento científico en psicología está considerablemente desorganizado. No obstante, intentaremos no eludir la responsabilidad de presentar al menos una primera aproximación. Como veremos en el siguiente apartado, existe una gran problemática en torno al objeto de estudio de la psicología y, por tanto, en torno al concepto.
Como ciencia ha de romper la subjetividad: usa herramientas como la observación, la correlación (técnicas selectivas) y la investigación experimental (reunir información y datos y luego organizarlos). Pero si la descripción del comportamiento y de los procesos mentales es importante (el cómo), no es suficiente; además, se pretende conocer las causas (explicar el por qué). Una vez que sepamos las causas podremos predecir el comportamiento y ello nos dará pie para intervenir, mejorando así la vida de la persona en particular y la de la sociedad en general. En este sentido, para Fernández Trespalacios (1987), la dimensión u orientación aplicada que debe tener la psicología está clara, cuando la define como el conjunto de conocimientos básicos sobre la psique humana que, aplicados mediante unas técnicas apropiadas, permiten resolver muchos de los problemas que los seres humanos encontramos en la realización de nuestra conducta. Pero ésta sería sólo una primera aproximación al concepto científico de psicología.
Según este mismo autor, para saber qué es la psicología hay que conocer primero lo que es la psicología básica, de manera que, aunque no todas las ramas de la psicología son científicas, el estudio de los procesos psíquicos del hombre normal y adulto, y de las leyes que gobiernan tales procesos es lo que constituye el fundamento de la psicología científica. El interés u orientación nomotética de la psicología está clara.
Influido por el conductismo y por la psicología cognitiva, pero también por otras corrientes, una posible definición de psicología es la que da Mayor (1985), como ciencia de la actividad humana, considerando también como actividad el procesamiento de la información. Ésta es quizás una tentativa de definición, ya que es difícil que una definición sea sin más aceptada por el conjunto de la comunidad de psicólogos. La razón podría estar en la complejidad del psiquismo humano, que hace que los problemas —a la hora de elaborar una definición como a otros niveles— sean mayores que en otras ciencias. En el caso de la definición de psicología nos encontramos entre dos fuegos. Por una parte, la definición debe hacer frente a las exigencias, restricciones y limitaciones que impone la ciencia (epistemológicas y de método); y por otra, a un objeto de estudio con tan singulares características como es la mente/actividad humana. Otra posibilidad es admitir que no existe una definición teórica de la psicología. El problema no tendría consecuencias mayores, a no ser porque tener una definición delimita lo que se debe y no estudiar (y también el cómo). No obstante, esto no parece obstáculo para que la psicología esté en auge y expansión continua.
Hasta tal punto no es fácil definir qué se entiende por psicología que, en un enrevesado modo de eludir la responsabilidad de hacerlo y mostrando su carácter pragmático, algunos autores dicen que es “lo que hacen los psicólogos” (Eysenck, 1968; Deutsch, 1978). Creemos que esta definición, aun cuando en un primer momento puede parecer ingeniosa, se convierte, a poco que se medite sobre ella, en una respuesta circular. Además, un rápido repaso a las áreas y divisiones de la Asociación Americana de Psicología nos da cuenta de la enorme cantidad de ámbitos, ocupaciones, salidas, etc., en que el profesional de la psicología puede desarrollar su actividad. En principio parece distinta la labor del psicólogo que anota la tasa de aciertos o el TR de un animal en un laberinto, a la de otro que aplica una encuesta, o a la de quien analiza las causas del fracaso escolar de un adolescente, o del que escudriña en épocas pretéritas del paciente e interpreta los sueños. Pretender encontrar algún punto en común no es tarea fácil, por lo que “si los psicólogos hacen cosas básicamente diferentes, entonces hay básicamente diferentes clases de psicología” (Kendler, 1981, p. 4). No obstante, hemos de señalar desde ahora que el hecho de que no sea tarea fácil no quiere decir que debamos renunciar a buscar esa comunalidad (suponiendo que exista) en el quehacer del psicólogo, con el fin de acallar a quienes quieren ver en esta diversidad la excusa perfecta para echar por tierra los logros obtenidos y el potencial que guarda la psicología.
La dificultad de dar una definición global de la psicología como ciencia proviene de tener que elegir entre las muchas que se han considerado. Y es que en esa elección se traduce todo un conglomerado de posiciones teóricas, métodos de trabajo, comprensión del sujeto humano en su totalidad, etc. En su siglo de existencia, la psicología ha sido la ciencia de la conciencia, de la vida mental, de la conducta, del comportamiento, de la experiencia inmediata…, para volver recientemente a convertirse en la ciencia de los procesos mentales. Posiblemente estas definiciones se deben más a posiciones teóricas de partida que a resultados concluyentes de investigaciones realizadas. Lo que ocurre es que sin marco teórico es imposible la ciencia, de manera que existe en todas las construcciones científicas, teóricas y/o prácticas, básicas o aplicadas. Es por ello que todo científico trabaja con una definición de psicología más o menos explícita.
El problema de fondo es que toda construcción científica, en cuanto un edificio racional, se construye no sólo desde un contexto de justificación (Reichenbach, 1938), sino que además se inscribe en el contexto de un descubrimiento (Suppe, 1977a, b), se hace desde un esquema conceptual (Weltanschauung), que determina en gran medida qué temas deben ser estudiados y cuáles no. Al mismo tiempo, casi sin ser consciente, el científico elige sus temas y sus métodos inserto en un paradigma (Kuhn, 1962) que le determina.
Superada la etapa en la que se sustentaba la psicología como ciencia de la conducta, pasó de la admisión de variables intermedias (Hull, 1943) a adquirir la conducta un carácter propositivo y consciente (Tolman, 1932), a significar la asunción de un conductismo subjetivo —como empezaron a llamarse a sí mismos Miller, Galanter y Pribram (1960)—, a ser la nueva ciencia de la mente (Gardner, 1985). Y es que, superadas las etapas de las variables intermedias y los constructos mediacionales, la psicología volvía a convertirse en ciencia de la conciencia y del pensamiento, sin rechazar la metodología del trabajo conductista, como señala Fernández Trespalacios (1986).
Puestos a elegir una definición consistente de psicología, consideramos adecuada la de ciencia de la actividad, como lo propone Mayor (1985). Actividad da idea de la globalidad del proceso en el que está inmerso el sujeto, sin circunscribir el objeto de estudio a algo tan desnaturalizado como es el corte temporal molecular, puntual y frío en el que se centraba la psicología imperante en el primer cuarto de siglo. En la actualidad sería legítimo que alguien definiera la psicología simplemente como ciencia de la conducta. Sería legítimo siempre que, a renglón seguido, especificara que por conducta entiende la actividad abierta u observable (conducta visible como el comportamiento individual o de grupos) y la actividad encubierta o inobservable directamente (pensamiento, toma de decisiones, razonamiento, recuerdos, motivaciones, emociones).
Pero la actividad humana no puede ser tenida como tema de estudio exclusivo de los psicólogos. Hay otras ciencias, con diferentes enfoques, que también se dedican al estudio científico de la actividad humana: la sociología, la fisiología o la bioquímica. Pero cada una de estas ciencias cuenta con matices claramente diferenciadores de su análisis de la realidad que denominamos actividad.
Como apunta Fernández Trespalacios (1987), en la práctica las cosas no son tan graves, ya que los psicólogos trabajan e investigan los temas propios de su aproximación a la psicología con los métodos y las técnicas al uso en dicha aproximación. En nuestra opinión, deberíamos decir que no tener una definición unánime no impide que se siga trabajando, investigando y, por tanto, desarrollando la psicología. La gravedad del asunto puede venir del hecho de que, al no existir una definición clara de psicología que aclare qué y cómo se debe estudiar, lo que se haga sea tan dispar que todo valga, que el desarrollo sea desordenado y llegue un momento que no se sepa realmente qué se está haciendo.
Problemática histórica en torno al objeto de la psicología:
la diversidad conceptual Las constantes controversias mantenidas durante años acerca del objeto de estudio de la psicología y del método adecuado para tal estudio hacen difícil establecer una delimitación conceptual clara de la psicología. Si algo caracteriza a la psicología es la diversidad (conceptual y metodológica), que procede de los diferentes enfoques teóricos (epistemológicos), así como de la variedad de ocupaciones en que desarrollan su labor los profesionales de esta disciplina. Esta diversidad es inter e intradisciplinar.
En este sentido, son muchos los que pueden sentirse confundidos cuando se embarquen en la lectura de trabajos sobre los aspectos conceptuales y epistemológicos de la psicología en busca de una definición de la misma. Y es que en el plano conceptual y en el más pragmático, la delimitación de lo que es la psicología es un tema tan prioritario y básico como propicio al desacuerdo (Mayor y Pérez, 1989).
La diversidad conceptual de la psicología se fragua ya en sus inicios en la filosofía, hasta el punto de que podemos considerar el inicio de la psicología como el inicio de la diversidad. En los manuales de historia de la psicología (Boring, 1978; Leahey, 1992, 1994; Sahakian, 1982; Wolman, 1979-1980) puede apreciarse cómo numerosos temas tratados por la psicología científica han sido previamente abordados desde la filosofía.
Para unos autores, la psicología es una ciencia que presenta gran cantidad de métodos, sistemas, paradigmas, teorías, disciplinas (Royce, 1976); que permanece segmentada en torno a su objeto y a su método (Marx y Goodson, 1976), o que, como estudio multidisciplinar que es, tendría diferentes objetos y una gran variedad de supuestos epistemológicos, por lo que sería empobrecedora la pretensión de reconciliarlos y homogeneizarlos (Kendler, 1981). Para otros debería ser una disciplina única, con una coherencia conceptual semejante a la de la física o la biología. En palabras de Mayor y Pérez (1989), la identidad de la psicología ha de resultar necesariamente de la compleja dialéctica entre su diversidad y su pretensión de unidad. Esta dialéctica originada entre posiciones contrapuestas es la causante de la tensión continua en la que se ha desarrollado —y todavía se encuentra— y que unos catalogan en términos de crisis (Westland, 1978) y otros como conflicto (Kendler, 1981).
Para intentar solucionar estos problemas se han seguido tres posibles vías. La primera ha sido acudir a la historia de la disciplina para averiguar qué es la psicología a través de los derroteros que ha seguido en este tiempo (temas de interés, logros, fracasos, etc.), es decir, a través de lo que ha sido. La segunda se puede etiquetar como sistemática, y consiste en acudir a la filosofía, a la lógica, a la teoría de la ciencia o a la epistemología para fundamentarla sobre estos sólidos pilares. Significa, por tanto, acudir a beber de las mismas fuentes que el resto de las ciencias, partiendo de una reflexión previa. En este sentido, la estructura epistemológica de la psicología se ha buscado más en los contextos de la justificación que en los del descubrimiento. Por último, la tercera vía, la pragmática, considera simplemente lo que hacen los psicólogos, pretende por tanto llegar a delimitar el concepto a partir del análisis del quehacer de los profesionales de la materia (Mayor y Pérez, 1989).
Como vimos, la perspectiva pragmática de definir la psicología como “lo que hacen los psicólogos” no resolvía la cuestión, ya que su quehacer abarca muchos ámbitos cuya relación es, en algunos casos, remota. Es más, el ámbito de especialización en el que desempeñe su labor el psicólogo le hará elegir unos temas de interés frente a otros, formular unas u otras hipótesis, adoptar una u otra metodología para abordarlos, e incluso difundir sus investigaciones en según y qué publicaciones, con preferencia sobre otras. Ya decía Wolman (1973, p. IX) que la psicología se ocupa de algo tan diverso como son los seres humanos y los animales, los organismos, las ideas, la bioquímica, la genética, la religión, el desarrollo a lo largo del ciclo vital, la publicidad, y un largo etcétera. Esta diversidad de campos de ocupación, junto con la falta de integración de métodos, técnicas y procedimientos, ha contribuido a difundir la imagen de crisis, de desunión permanente, que no beneficia en nada los intereses de la psicología.
Ante la cuestión de cuál es el objeto de estudio de la psicología, no existe ni ha existido desde sus inicios como ciencia una respuesta única. Lo habitual ha sido siempre la discrepancia. Mientras que para algunos lo básico es la conducta observable, otros hablan de conciencia; algunas tendencias apoyan lo inconsciente, otros el estudio de las cogniciones, la experiencia del hombre como ser total, etc. La delimitación del objeto de estudio de la psicología se convierte, por tanto, en uno de los asuntos más espinosos para la psicología. Se puede considerar que su objeto de estudio es la actividad del sistema psicológico. Pero ocurre que la actividad del sistema psicológico se plasma o se vehicula por medio de determinadas actividades o comportamientos particulares. Éstos, a su vez, pueden convertirse en objeto de estudio de una determinada teoría, y es así como se crean dominios de conocimientos de la psicología (Shapere, 1979). Las teorías explicativas de los distintos dominios están a diferentes niveles, desde las más específicas a las más globales.
Son numerosos los autores que confirman el carácter múltiple de la psicología en relación con su objeto de estudio. A grandes rasgos, Holzkamp (1972) y Kendler (1981) coinciden en señalar que los psicólogos están interesados en tres tipos de fenómenos: las actividades objetivamente observables, las actividades mentales o procesos conscientes, y los procesos neurofisiológicos.
En el fondo, esta multiplicidad de objetos de estudio posibles traduce la realidad de la desunión de la psicología, por lo que la imagen que presenta es la de una ciencia plural y compleja. La pluralidad de objetos incide además sobre su definición misma, su relevancia como ciencia, la adecuación de sus métodos y la validez de los conocimientos que proporciona. El problema de fondo supera los límites de la psicología, ya que se enmarca en la concepción que se tiene del universo, la ciencia, el hombre y del hecho psicológico como tal. Por ello quizás es difícil hablar de la existencia de un paradigma aceptado sin reservas, que unifique y asigne a la psicología el carácter de ciencia normal del que hablaba Kuhn (1971). Precisamente, un indicador de la madurez en el desarrollo de una ciencia es la adquisición de dicho paradigma. Además, la fragmentación atañe a problemas más específicos como la conceptualización y explicación de los distintos procesos. Así, no es posible encontrar una definición única de aprendizaje, memoria, emoción, percepción, motivación, etc. A niveles más específicos, tampoco hay acuerdo respecto al significado de conceptos como estímulo, respuesta, refuerzo, etcétera.
La falta de unidad interna de la psicología no es algo nuevo. La diversidad inherente al complejo objeto de estudio de la psicología que repercute en la extensa variedad de métodos está presente en sus mismos inicios como disciplina independiente. Las primeras polémicas sobre si era posible o no hacer de la psicología una ciencia se produjeron pronto; cabe destacar las entabladas entre Wundt y Brentano, o entre Ebbinghaus y Dilthey. Muchos años después se sigue hablando de crisis en la psicología (Koch, 1969, 1971; Gergen, 1973; Farrell, 1975, 1978; Finkelman, 1978; Westland, 1978). Esta crisis se refleja en el cuestionamiento de la utilidad de la psicología, el valor de la estadística, las dudas sobre su estatus científico, en los problemas filosóficos, profesionales, etc. Como vemos, de la crisis de la psicología se ha hablado desde que Wundt fundara dicha ciencia a finales del siglo XIX. Es más, el sistema de Wundt —primer intento deliberado de construir una psicología científica— contiene ya, a juicio de Yela (1989), las tensiones internas que van a provocar y ahondar la fragmentación. Por su objeto, la psicología era, según la concepción de Wundt, predominantemente una ciencia cultural que trataba de la experiencia inmediata. Por su método era, a la vez, una ciencia natural, es decir, una ciencia experimental de las observaciones (introspectivas) sobre fenómenos como la sensación, la percepción y los afectos elementales, y una ciencia cultural que estudiaba los fenómenos y procesos superiores mediante el examen de los productos culturales de los pueblos.
La distinción entre dos tipos de ciencia fue importante en Alemania a mitad del siglo XIX. Wissenschaft (ciencia) era generalmente considerada como un disciplinado método de investigación diseñado para revelar el conocimiento válido. El término Geisteswissenschaften se acuñó para representar el concepto de John Stuart Mill de las ciencias morales —lo que comúnmente se denomina ciencias sociales— y para distinguirlas de las tradicionales Naturwissenschaften o ciencias naturales. Actualmente se hace una distinción similar entre las ciencias naturales y humanas. Esta diferencia se ha mantenido a lo largo de la historia de la psicología, empezando con Wundt y persistiendo hasta la actualidad.
Külpe y Titchener intentaron extender la metodología de la ciencia natural a todos los fenómenos conscientes, mientras Dilthey negó esa posibilidad en el estudio de cualquiera de ellos. La polémica entre Ebbinghaus y Dilthey sobre el carácter natural o cultural de la ciencia psicológica acabó sin resolverse, con la fragmentación de ambos puntos de vista.
Surgieron entonces alternativas opuestas: frente al estudio exclusivo del contenido de la conciencia se consideró la función; frente a la introspección y el mentalismo, los intentos de objetividad científica por parte de la reflexología y el conductismo; frente al carácter atomista y asociacionista de la conciencia, la teoría Gestalt; frente al carácter explicativo de la psicología como ciencia natural, su carácter comprensivo como ciencia humanista; frente a la conciencia, las raíces inconscientes de los fenómenos psicológicos propuestas por el psicoanálisis (Yela, 1987).
Aunque parece admitido que la psicología dominante en la actualidad es la que adoptó el modelo de la ciencia positiva-natural, este hecho no debe hacernos pensar que se resuelve el problema de la unidad disciplinar de la psicología. Lejos de esto, una de las principales características de la psicología contemporánea es su tendencia a la fragmentación, con el surgimiento de nuevas especialidades (Mayor y Pérez, 1989; Yela, 1986, 1989; Myers, 1999). Cuando aparecen, la mayoría de estas especialidades se creen en posesión de la verdad (exclusivismo), y si bien han enriquecido la psicología, las disputas por el trono entre ellas no la han beneficiado precisamente. La psicología experimental se ha erigido en la abanderada del rigor metodológico; la etología y la psicología clínica de la adecuación al objeto; la psicología genética de Piaget del sólido basamento epistemológico, etcétera.
Tradicionalmente una ciencia o disciplina se define por medio de su objeto y su método. Si existe unidad de objeto y de método, la disciplina tendrá unidad interna (Mayor y Pérez, 1989; Yela, 1987). En psicología, actualmente e incluso en sus inicios como disciplina independiente, existe y ha existido una falta de consenso acerca del referente de la disciplina. Aunque este tipo de problemática se produce también en otras ciencias, en ellas, a diferencia de lo que ocurre en psicología, esas controversias no impiden la prosecución de trabajos de investigación. En palabras de Bunge y Ardila (1988, pp. 4748),
las incertidumbres relativas al objeto de estudio afectan, por cierto, al modo en que se enseña la ciencia, y en que se hace filosofía acerca de ella, pero difícilmente influyen en la corriente principal de investigación. En psicología las cosas son diferentes. Toda visión del objeto o referencia de la psicología es probable que afecte profundamente la naturaleza de los problemas que han de atacarse y la modalidad de las investigaciones mismas. Así pues, si la psicología se define como el estudio de la conciencia, todo lo demás se dejará de lado y se favorecerá la introspección por encima de cualquier otro método. Pero si, por el contrario, se define a la psicología como el estudio de la conducta manifiesta, sólo se estudiarán los movimientos observables, y todo lo demás será ignorado.
Parece evidente también que el tema del objeto de la psicología no puede tratarse en abstracto, separadamente. La construcción del objeto y su conocimiento no son dos factores separados e inamovibles; el método y el objeto no son fijos e inmutables, sino que están en constante cambio y se afectan uno al otro. La construcción del objeto implica un método y el primero se verá afectado por el segundo, al igual que se cambiará el método si éste no es el adecuado para conocer el objeto, en cuyo caso el método se adaptaría hasta que permitiera conocer y representar al objeto en cuestión.
En cualquier ciencia el problema del objeto es relevante, ya que delimita el aspecto de la realidad sobre el que una ciencia proveerá conocimientos, a la vez que incide en la forma de buscar dichos conocimientos (método) y en la validez de los mismos (Mayor, 1989). Efectivamente, son dos los pilares fundamentales sobre los que se asienta una ciencia: el objeto de estudio —que delimita el qué se debe estudiar— y el método —que marca el cómo y el con qué procedimientos y herramientas debe ser abordado—. La psicología se caracteriza por la diversidad metodológica y de objetos. En relación con el objeto de la psicología, son pocos los estudiosos que abordan el tema, y la mayoría opta por pasar de soslayo o evitar la tarea, indicando que la psicología estudia la conducta, sin aclarar siquiera qué se entiende por conducta (Pinillos, 1975). Muchos males que aquejan a la psicología como ciencia quizás provienen de este afrontamiento poco decidido sobre el objeto de estudio de la psicología, aunque como veremos, las singularidades que la caracterizan en relación con otras ciencias ayudan a entender la razón de por qué la empresa de delimitar su objeto es tan difícil.
La importancia de una clarificación del objeto y método de la psicología que permita considerar la unidad de la misma, si bien parece que ha estado presente a lo largo de todo el devenir de la psicología desde el siglo pasado, se ha acentuado en las últimas dos décadas. Cada vez son más numerosos los autores dedicados a abordar esta problemática (Altman, 1987; Fraisse, 1982; De Groot, 1990; Gilgen, 1985; Kendler, 1981; Kimble, 1984, 1990; Koch, 1981; Mayor y Pérez, 1989; Mos, 1987; Pinillos, 1985; Royce, 1970, 1987; Staats, 1983; Yela, 1989). Se dedican series al tratamiento de estas cuestiones teóricas, como es el caso de los Annals of Theoretical Psychology, e incluso aparecen números enteros de revistas dedicados al tema, como en New Ideas in Psychology, y multitud de artículos y comentarios como en el American Psychologist de los últimos años.
En tal ingente producción, el acuerdo acerca de la existencia de diversidad de objetos y métodos —con la consiguiente variedad de paradigmas, sistemas, teorías y especialidades— es bastante generalizado entre los autores, aunque difieren en la consideración que dan a esa diversidad. Desde la postura de Matarazzo (1987), que defiende la existencia de unidad real en la psicología actual a pesar de la diversidad, un núcleo central y múltiples aplicaciones; o quienes como Staats (1981, 1983), Royce (1970, 1982), Baker et al. (1987) o Kimble (1990), que consideran que tal unidad es posible y, por tanto, establecen cauces para articularla; hasta quienes como Koch (1981) opinan que sólo existe desunión y caos, y recomiendan, como Kendler (1987), un buen divorcio antes de persistir en un mal matrimonio.
Desde luego que han existido intentos continuos de resolver la crisis. Pero habitualmente no en la dirección de construir la unidad enfatizando las posibles relaciones y similitudes parciales y complementarias entre sistemas o teorías, sino buscando un enfoque alternativo nuevo que eliminara los rivales (Yela, 1987). Generalmente, en lugar de conseguir la unidad con este tipo de intentos, se ha contribuido a ahondar aún más en la diversidad, por lo que actualmente se imponen reflexiones sistemáticas de tipo teórico acerca de los puntos de divergencia y posible acuerdo. Por ello se han intentado estudiar las fuentes de las que emana la diversidad.
Epistemológicamente, Buxton (1985) señala tres fases en la historia de la psicología: 1) un largo pasado, dominado por la confrontación entre empirismo y racionalismo; 2) la era de los puntos de vista, en la que se produce la confrontación de las diferentes escuelas (estructuralismo, funcionalismo, conductismo, psicoanálisis y gestaltismo), y 3) el momento actual, caracterizado por la complejidad y diversidad de intereses (diversidad de métodos, objetos, procesos).


Tabla 1. Características de la psicología como disciplina humanística o como ciencia experimental (Staats, 1987) El cisma humanístico y comportamental experimental
                 Humanístico
            Experimental
1. Eventos subjetivos
1. Eventos objetivos
2. Holístico (hombre como un todo)
2. Atomístico (principio elemental)
3. Observación naturalista
3. Observación de laboratorio
4. Individual (idiográfico)  4
. General (nomotético
5. Descripción cualitativa
5. Precisión y medida
6. Comprensión
6. Predicción y control
 7. Autodeterminación, libertad, espontaneidad en causación
7.Determinismo científico, mecanicista en causación en causación
8. Originalidad, creatividad, actividad
8. Respuesta pasiva, automatismo
9. Autoactualización, crecimiento personal, desarrollo de la personalidad
9. Condicionamiento, modificación del comportamiento y terapia del comportamiento
10. Valores en la ciencia
10. Ciencia sin valores
11. Aplicada, preocupada por los problemas humanos
11. Básica, ciencia pura; ciencia por la ciencia
12. Propósito y metas, causación futura
12. Causación presente y previa
13. Insight y conciencia
13. Condicionamiento

14. Mecanismos biológicos inferidos para explicar el comportamiento
14. Ambientalismo o investigación para explicar el comportamiento aislar los mecanismos biológicos