martes, 2 de enero de 2018

El gigante de la ciencia abre los ojos en México

CIENCIA

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 El gigante de la ciencia abre los ojos en México
El Gran Telescopio Milimétrico explorará las galaxias más antiguas y lejanas del universo


Una pista sin asfaltar serpentea por las faldas del pico Sierra Negra, un volcán extinto en el Estado mexicano de Puebla. Al final del camino, a 4.600 metros de altitud, sobre un espectacular mar de nubes, se alza el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano, el mayor del mundo en su clase.

La temperatura media aquí es de cero grados y dentro del GTM parece que hace incluso más frío. Con el abrigo puesto, el astrónomo Miguel Chávez Dagostino, director científico del GTM, habla de la importancia del proyecto en una gran sala del edificio principal, una pirámide truncada que sirve de base para la enorme antena de 50 metros de diámetro. “Este telescopio representa la mayor inversión en ciencia que ha hecho este país”, asegura. De las gruesas paredes de hormigón cuelgan pósteres con los principales hallazgos realizados desde que el observatorio comenzó a funcionar de forma aún experimental, con una superficie de recepción de 30 metros, en 2011. Destaca la confirmación de la existencia de G09 83808, la segunda galaxia más lejana que se conoce, y la detección allí de moléculas de agua. La señal se emitió hace más de 12.000 millones de años, cuando el universo aún estaba en su infancia después del Big Bang.

Con un coste de unos 200 millones de dólares, el observatorio comenzará a funcionar a pleno rendimiento el próximo enero. Se especializará en los cuerpos más lejanos, fríos y desconocidos. Las ondas de radio milimétricas “son radiación que viene de zonas muy frías y con poca energía, por ejemplo los discos protoplanetarios de los que luego surgen los planetas. Este telescopio es un instrumento esencial para entender cómo se forman las estrellas y las galaxias”, resalta el astrónomo.

En la sala de control, los astrónomos pasan largos turnos de hasta 12 horas. No se les permite usar redes wifi o el bluetooth de sus teléfonos, pues podrían interferir en las mediciones. El GTM es parte de una red de ocho observatorios —incluido otro en la cima del pico Veleta, en España— que forma un telescopio virtual del tamaño de la Tierra para explorar Sagitario A*, el agujero negro supermasivo que hay en el centro de nuestra galaxia, la Vía Láctea. El GTM permite buscar señales cerca del horizonte de sucesos, el punto más allá del cual nada puede escapar a la atracción gravitatoria del agujero. El proyecto quiere probar si la teoría de la relatividad de Einstein se mantiene intacta en estos violentos entornos y determinar de qué se alimenta un agujero negro cuatro millones de veces con más masa que el Sol.

A finales de los años ochenta, el astrónomo del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) Alfonso Serrano identificó un nicho científico que ningún otro país había cubierto y se propuso convencer al Gobierno mexicano para levantar este coloso de la ciencia. "Ahora existen grandes telescopios de radio como ALMA, pero en aquella época era algo muy novedoso", explica Raúl Mújica, astrónomo del INAOE.

Han hecho falta 20 años de duro trabajo en condiciones extremas para terminar el proyecto, una colaboración entre el INAOE y la Universidad de Massachusetts en Amherst (EE UU). Hubo que subir 3.800 camiones de material, incluida una grúa que aguanta más de 1.000 toneladas, y aprender a fraguar soldaduras a una altitud en la que escasea el oxígeno. México pagó el 70% del presupuesto y toda la obra civil estuvo a cargo de empresas del país. El resultado es un auténtico búnker que resiste terremotos de 10 grados Richter y vientos huracanados de 250 kilómetros por hora.

Alfonso Serrano murió de cáncer pancreático en 2011. El proyecto que impulsó se percibe ahora como el gran ejemplo de cómo la ciencia en México puede originar proyectos de alta tecnología que diversifiquen el modelo productivo del país. No se trata sólo de retornos económicos, también de formar a una nueva generación de mexicanos. Manuel Odilón de Rosas es un ejemplo de ello. Nacido en Atzitzintla, uno de los humildes pueblos serranos a las faldas del Sierra Negra, De Rosas creció viendo pasar los camiones que subían por la carretera para construir el GTM y el HAWC, un espectacular detector de rayos gamma que se encuentra en la misma montaña, a 4.100 metros. El joven estudió ingeniería mecánica y ahora es el encargado de operar este localizador que estudia la radiación emitida “por cuerpos en condiciones extremas, como supernovas y agujeros negros”, explica.

El HAWC funciona 24 horas, 365 días al año. Está compuesto por 300 tanques de agua purificada dispuestos en forma de panal. Cuando los rayos gamma impactan en la atmósfera, se descomponen en muones y otras partículas elementales. Esas partículas atraviesan los tanques y producen un destello azulado conocido como radiación Cherenkov, la señal que indica que viajan a más velocidad que la luz en el agua y que permite reconstruir y estudiar el rayo gamma original. El HAWC cubre dos tercios de todo el cielo y permite alertar a otros observatorios de explosiones de rayos gamma, algunas capaces de “liberar en segundos tanta energía como el Sol en sus 10.000 millones de años de vida”, explica De Rosas.

Carretera arriba, en el GTM, se instalan los últimos componentes antes de comenzar a operar en unas semanas. La esperanza es que esta instalación sea competitiva en la primera línea de la ciencia durante 30 años, ayude a consolidar el trabajo de la incipiente comunidad de astrónomos mexicanos, con unas 250 personas, y que no le afecten los recientes recortes en ciencia que ha sufrido el país.

jueves, 21 de diciembre de 2017

Vacío legal en México ante el plagio académico

Sociedad y Justicia

Revistas de excelencia rechazan hasta 20% de los textos

Vacío legal en México ante el plagio académico

Copian sin dar crédito profesores e investigadores, señala experto del Iisue

Es una práctica en auge, lamenta


Casi no existen sanciones

A pesar de que cada vez existen mayores indicios de una recurrente práctica de plagio académico en México, hay un profundo vacío legal, dentro y fuera del ámbito, por lo que las sanciones prácticamente no existen, aseguró Héctor Vera Martínez, investigador del Instituto de Investigaciones Sobre la Universidad y la Educación (Iisue), de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Esta práctica, dijo, se da en todos los niveles, desde estudiantes y tesistas, hasta profesores e investigadores, tanto de instituciones educativas privadas como públicas, grandes o pequeñas, reconocidas o no.
Incluso, señaló que editores de revistas científicas, ubicadas dentro del catálogo de excelencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), han revelado que rechazan un porcentaje importante de textos. “Desde que llegan (los artículos) los pasamos por el software de identificación de plagio y se observa que tienen una cantidad enorme de contenido que es copia”.
En entrevista, Héctor Vera, cuyas líneas de trabajo de investigación en el Iisue son la sociología del conocimiento y de la educación, señaló que este solo hecho es un indicio grave de lo que ocurre con esta práctica.
“Lo es, porque a esas revistas no manda su texto un estudiante que quiere titularse –que también es una falta. Ahí mandan sus artículos gente que es especialista, profesionales de diversas disciplinas, científicos.”
Explica que este tipo de publicaciones de excelencia tienen contratado un software para realizar un detección o análisis inicial de los textos. Y los editores, cuando reciben los artículos, antes que nada lo pasan por ese programa, y ellos nos han dicho: rechazamos muchos, quizás una quinta o cuarta parte de todo lo que llega, porque viene con un alto porcentaje de plagio.
Vera Martínez destaca que de acuerdo con datos de los programas antiplagio, la probabilidad de que una correspondencia de 16 palabras consecutivas –más o menos la longitud de una oración mediana– sea simplemente coincidencia es de menos de una en un millón de millones.
“La ciencia es un medio donde se esperan dos cosas: que haya algún grado de originalidad en las contribuciones individuales al acervo colectivo del conocimiento, y que se dé el debido crédito a los colegas que brindan datos, ideas o inspiración. No está permitido publicar como novedades cosas que ya eran sabidas, ni utilizar los pensamientos, conceptos o expresiones de otros sin admitir su procedencia. Cuando los plagiarios obtienen beneficios en la forma de prestigio, posición o dinero están rompiendo las reglas y deben, en consecuencia, ser excluidos del juego, escribe el especialista en el suplemento sobre plagio académico, de la revista Perfiles Educativos, publicado por el Iisue.
Sin embargo, parece que para el país y sus autoridades este tema no está dentro de sus prioridades. En realidad no ocurre nada cuando se denuncia este tipo de plagio, incluso en las más altas esferas políticas, y citó el caso del presidente Enrique Peña Nieto, cuando en otras regiones provocan ceses o abandonos de sus cargos por importantes políticos.
Citó el caso de Karl-Theodor zu Guttenberg, quien debió renunciar tras descubrirse que había plagiado en su tesis de doctorado.
Vera Martínez mencionó algunas prácticas que se dan en universidades de Estados Unidos, en las que una de las sanciones aplicadas a los investigadores que incurran en este tipo de prácticas es la recesión laboral, a pesar, incluso, de tener la definitividad de la plaza. Ahí, todo mundo sabe que eso no se perdona. El riesgo y las consecuencias de ser descubierto son tan altos que se inhibe la búsqueda de la posible recompensa, mientras en México el castigo o sanción casi no ocurren.


martes, 19 de diciembre de 2017

Desertan anualmente 600 mil estudiantes de bachillerato

La Jornada





Sociedad y Justicia

Informa el subsecretario Tuirán que ha bajado la cifra de 15 a 13.4 por ciento
Desertan anualmente 600 mil estudiantes de bachillerato
Desde 2012 se puso en marcha el programa Construye T. para mejorar la situación
Laura Poy Solano
Foto
Jóvenes presentan examen de admisión para buscar un lugar en el sistema
 de enseñanza media superior, en junio de 2013Foto La Jornada

Periódico La Jornada
Miércoles 29 de julio de 2015, p. 32
A pesar de que la deserción escolar en bachillerato se redujo en los pasados dos años en 1.6 puntos porcentuales, pasando de 15 a 13.4 por ciento de los alumnos inscritos en la modalidad escolarizada, en el país en promedio cada ciclo escolar abandonan las aulas más de 601 mil jóvenes.
Pese a ello, el subsecretario de Educación Media Superior, Rodolfo Tuirán Gutiérrez, aseguró que vamos en el camino correcto para abatir este fenómeno y exhortó a no bajar la guardia. Destacó que desde 2012 –cuando salían del sistema 650 mil alumnos– se inició un movimiento nacional para abatir la deserción.
Esto, dijo, permitió retener a 50 mil muchachos cada año, a lo que se suma un incremento de la matrícula, por lo que confió en que para 2018 el abandono escolar disminuya a 9 por ciento.
Antes, al presentar los nuevos materiales didácticos del programa Construye T, reconoció que otra de las metas para este nivel es fortalecer el desarrollo de las habilidades socioemocionales de los estudiantes de educación media superior, las cuales, aseguró, permiten fortalecer su identidad y autoestima, pero también sus procesos de enseñanza-aprendizaje.
Subrayó que en los resultados del cuestionario de contexto aplicado en marzo pasado como parte del Plan Nacional para las Evaluaciones de los Aprendizajes (Planea) a alumnos de tercero de bachillerato, se detectó que sólo 15 por ciento reportaron un alto nivel de perseverancia; 18.4 por ciento tiene habilidades en la toma de decisiones; uno de cada siete puede manejar adecuadamente el estrés, y 1.6 por ciento reporta alto nivel de empatía.
Tuirán Gutiérrez destacó que también se identificó que existe un desempeño escolar hasta 50 por ciento mayor entre quienes tienen niveles altos de perseverancia, en comparación con quienes no han desarrollado esta habilidad.
Por ello, anunció que el programa Construye T ampliará su cobertura de 2 mil 500 a 4 mil planteles a partir del próximo ciclo, con lo que pasará de 2 a 3 millones de alumnos que podrían beneficiarse del desarrollo de 18 habilidades socioemocionales, con lo que se convierte en el programa más grande del mundo orientado a la adquisición de estas competencias.
Agregó que ahora se cuenta con 150 materiales prácticos, nueve infografías y cuatro videos –disponibles para su descarga gratuita en el portal electrónico de Construye T–, lo que permitirá acceder a instrucciones para llevar a cabo ejercicios en el aula, la escuela y el ámbito personal.
En cuanto a la capacitación, afirmó que en el ciclo escolar 2014-2015 se formó en estas habilidades a 19 mil 777 maestros, 3 mil 115 directivos y mil 683 personas que apoyan la aplicación de Construye T en los planteles.
Tras entregar reconocimientos a los alumnos ganadores del primer Concurso de Dibujo Construye T, informó que la tasa de cobertura total para la educación media superior es de 75 por ciento, lo que significa que cada año se han creado entre 230 y 260 mil nuevos espacios educativos, cantidad que deberá continuar para alcanzar la meta de 80 por ciento de cobertura al final del sexenio.
En cuanto a la inversión, indicó que se han asignado poco más de 7 mil millones de pesos para infraestructura, ampliación de matrícula, creación de 3 mil telebachilleratos y fortalecimiento de la prepa en línea, por lo que se mostró optimista respecto de que no se enfrentarán recortes en la aprobación del Presupuesto Federal de Egresos 2016.

Cada año desertan del bachillerato 700 mil jóvenes, La jornada


Cada año desertan del bachillerato 700 mil jóvenes

Ciudad de México.  En México cada año abandonan las aulas de bachillerato entre 600 mil y 700 mil jóvenes de 15 a 17 años de edad. Las principales causas de deserción son escolares e institucionales, con el 41 por ciento de los casos y otro 38 por ciento corresponde a factores económicos, mientras que al contexto familiar o personal sólo corresponde el 5 por ciento.

Durante la presentación de las Directrices de Política para mejorar la permanencia en la Educación Media Superior, Teresa Bracho, consejera del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), reconoció que "nadie sabe quiénes son los desertores. Sabemos quiénes se quedan, pero no quiénes se van", por lo que llamó a las autoridades educativas federales y estatales para profundizar en la implementación de acciones que garanticen la permanencia de los jóvenes en las aulas.

Francisco Miranda López, titular de la Unidad de Normatividad y Política Educativa, señaló que el INEE propone cinco directrices para mejorar la permanencia escolar en bachillerato que atienden en sus sistemas escolarizados a cerca de 5 millones de alumnos, entre ellas fortalecer, con un enfoque de equidad, las políticas dirigidas a institucionalizar acciones para la permanencia escolar en este nivel educativo.

Tras reconocer que se debe atender el esquema de contratación de los docentes de educación media superior, ya que la mayoría labora por horas, indicó que también se debe mejorar su formación académica y la de los tutores, a fin de generar mejores interacciones pedagógicas con los alumnos.

Otro factor que deberá fortalecerse es la identidad de los jóvenes con su escuela, lo que demanda garantizar ambientes escolares seguros, incluyentes y democráticos. También, dijo, se deberá ampliar las estrategias para promover la reincorporación de los estudiantes a las aulas, con modelos formativos más flexibles.


En conferencia de prensa, detalló que diez entidades superan la media nacional de abandono escolar, debido a múltiples factores, entre ellos el entorno social y económicos. Así, Tamaulipas, Coahuila, Chihuahua, Nayarit, Campeche, Baja California, Durango, Guanajuato, Morelos y la Ciudad de México, superan la media nacional de 15.5 por ciento abandono.

El funcionario indicó que la violencia es otro factor que incide en la deserción escolar, por lo que las directrices, que ya fueron entregadas a la Secretaría de Educación Pública y a las autoridades del sector en los estados, también debe contemplar mejoras no sólo dentro de los planteles, sino en su entorno social.

Marx, el capital y la locura de la razón económica] es el último libro de David Harvey,

Stuart Jeffries

Marx, Capital and the Madness of Economic Reason [Marx, el capital y la locura de la razón económica] es el último libro de David Harvey, que acaba de publicar Profile Books en el Reino Unido y Oxford University Press en los Estados Unidos.
Un tercio de los niños de los Estados Unidos, que sigue siendo el país más rico del mundo según David Harvey, vive en la pobreza. A menudo, escribe él, habitan en “un medio ambiente tóxico, sufren hambre y envenenamiento con plomo, aun cuando se les niegue el acceso a servicios sociales y oportunidades educativas”. Esta es la “locura de la razón económica”.
He aquí dos ejemplos que rivalizan. “Aborrecemos la división social, la injusticia, la parcialidad y la desigualdad”, proclamaba el programa electoral conservador el pasado mayo [durante la campaña de las elecciones generales británicas]. Y sin embargo, al mes siguiente, todo lo que el gobierno aparentaba detestar quedó escrito en los cielos ardiendo del Real Municipio de Kensington y Chelsea. Murieron hasta ochenta personas en el incendio de la Torre Grenfell [edificio de viviendas sociales londinenses], pero a una distancia de paseo de sus ruinas se encuentran las propiedades inmobiliarias más caras del mundo.  
No importa. “Una economía de libre mercado, que opera con las reglas y reglamentaciones correctas, constituye el mayor agente de progreso humano colectivo que se haya creado”, proclamaba Theresa May ante el Banco de Inglaterra en un discurso el pasado septiembre. Pero lo que demostraba era que con el capitalismo de libre mercado, del género, desde luego, que ha prosperado en Gran Bretaña desde el cambio de siglo, reglas y reglamentaciones son prescindibles: la normativa de seguridad en caso de incendio quedó desregulada con el Nuevo Laborismo. Bajo gobierno conservador, las cifras de bomberos han menguado desde entonces y los recortes de los gobiernos municipales han socavado la efectividad de las inspecciones de seguridad e inducido a los responsables de los recortes a encargar revestimientos baratos, inflamables, para bloques de pisos como los de Grenfell.
Y sin embargo, mucha gente cree todavía que lo que May vino a decir en su discurso del Banco de Inglaterra, que el libre mercado es “incuestionablemente el mejor medio, y ciertamente, el único sostenible, para que aumente el nivel de vida de todo el mundo en un país”. Después de Grenfell, tras una década de construcción de lujo en una era de austeridad que deja lugares a los especuladores para que aparquen su dinero en vez de para vivir, mientras Gran Bretaña se debate entre una crónica ausencia de inversiones en vivienda asequible, ¿qué podía haber más enloquecido que eso?
He aquí algo como mínimo igual de enloquecido. Puede que la dirección comunista de  Beiying no se propusiera salvar el capitalismo global en 2007-08, pero eso es lo que hizo, sostiene Harvey. En 2008, China se enfrentaba a una contracción del 30% en sus exportaciones y a una pérdida de entre 20 y 30 millones de empleos como resultado del derrumbe del mercado de consumidores en los EE.UU. debido al colapso de la burbuja especulativa de la vivienda. “La gente que se ha visto desahuciada y que está desempleada no va y se dedica a comprar cosas”, hace notar Harvey con ironía.
La respuesta de Beiying consistió en entregarse a una orgía de construcción financiada con deuda. En 2007, no había ferrocarril de alta velocidad en China; para 2015, el país disponía de una red de unos 20.000 kilómetros. Pero ese auge de la construcción acabó por remitir, dejando a China con un inmenso excedente de capacidad productiva de acero y cemento, y una enorme deuda pública. Por consiguiente, exportó a bajo precio todo el acero que pudo, hundiendo en la crisis a las demás acerías. China exportó así pues los medios de arruinar a los trabajadores industriales del otro lado del mundo, en lugar de ofrecer gestos de solidaridad proletaria. No importa que la producción de acero estuviera y siga estando en peligro en Gales ni que los trabajadores hayan tenido que enfrentarse a la ruina: el capitalismo resurge más fuerte de la crisis creada por él mismo. 
¿Cuál es la moraleja de este milagro económico chino? “Se están revolucionado (¡una vez más!) los espacios relativos de la economía global, no porque eso sea una buena idea o se quiera y se necesite en sí mismo, sino porque es el mejor modo de tener a raya la depresión y la devaluación”. Lo cual es, si bien se mira, algo bastante enloquecido.
Harvey lleva mucho tiempo haciendo de crítico de la inhumanidad del capitalismo. En su libro de 2014, Diecisiete contradicciones y el fin del capitalismo [Traficantes de sueños, Madrid, 2014], imaginaba ansiosamente que el sistema se encuentra amenazado como nunca antes lo ha estado, del mismo modo que lo imaginan, de modo regular, Paul Mason y Slavoj Žižek. El calentamiento global, la destrucción de hábitats y especies, la escasez de agua y el expolio medioambiental le sugerían que estaba en peligro. También lo sugería el hecho de que se demostraba cada vez más difícil encontrar oportunidades rentables de inversión. 
Importantísima para pregonar la defunción del capitalismo es una contradicción sobre la que profundiza en su libro: el fenómeno de la nueva alienación. Marx lo expuso en su descripción de la alienación (el trabajador que crea valor está separado o alienado tanto respecto de lo que produce como de la plusvalia que crea, de la que se apropia el capitalista). En nuestros días, no sólo se rebelan los desposeídos sino los acomodados, por lo menos en países tales como Brasil y Turquía, en los que las clases medias urbanas e instruidas rechazan los regímenes de los que se han beneficiado materialmente. Lo que anhelan, sugiere Harvey, es que no les compren con bienes materiales, no el consumismo compensatorio que “limita y aprisiona, en lugar de liberar los horizontes de satisfacción personal” sino la dignidad. .
Pensemos en São Paulo, nos sugiere, una ciudad que “tiene como base económica propia una industria del automóvil que produce vehículos que pasan horas en embotellamientos mientras atascan las calles de la ciudad arrojando substancias contaminantes y aislando a los individuos unos de otros. ¿Qué grado de demencia tiene una economía así?”
Hace casi un siglo, György Lukács sostenía que el capitalismo seguía activo porque la gente no sabía cuáles eran sus necesidades reales: de ahí la diferencia entre lo que llamó conciencia real y conciencia atribuida. La sensación que se saca de leer a Harvey es que esa grieta puede estar estrechándose, solo sea a causa de una creciente sensación de repugnancia por cómo se organizan nuestras sociedades y economías.
Ya desde 2008 fueron aumentando las ventas de Das Kapital, pues hay quienes tienen la esperanza de encontrar en sus páginas respuestas a nuestras actuales calamidades. Es muy posible que esos ejemplares sigan sin leer, a modo de reproches que amenazan a las buenas intenciones. El libro de Harvey, como el volumen, ya cincuentenario, de Althusser, Leer El Capital, y otros, exponían los principales argumentos e insistían en la pertinencia de ese tomo victoriano de Marx para un capitalismo global muy diferente del que Marx analizó.
Este libro representa asimismo, cuando es necesario, una traición creativa de Marx. Imaginaba él, por ejemplo, (y aparentemente sin ironía) que la creación de nuevas necesidades y deseos formaba parte de la misión civilizadora del capitalismo. Harvey acepta que esa inacabable manipulación constituye nuestra degradación espiritual, tal como hacen los neomarxistas heréticos de la Escuela de Frankfurt.
Harvey todavía utiliza los cuchillos y tenedores de sus padres, mientras el resto de nosotros garantiza el crecimiento del mercado consumiendo productos efímeros que proporcionan una gratificación instantánea. Cita a Netflix, aunque vaya usted a saber cómo se han librado Amazon, Apple y Facebook: “La rápidas transformaciones de las formas de vida, las tecnologías y expectativas sociales multiplican las inseguridades sociales y hacen aumentar las tensiones sociales en las generaciones así como entre grupos sociales que se diversifican”.
Todos estamos familiarizados – ¿no? – con el mareo que acompaña a esos cambios tan rápidos en cómo vivimos, cambios que parecen no tener nada que ver con nosotros, pero a los que nos vemos obligados a ajustarnos, incluso con el dolor de perder lo que tardíamente nos damos cuenta que no es una mercancía desechable, a saber, nuestra dignidad. O tal como afirma Žižek en Menos que nada [Akal, Madrid, 2015]: la “lógica del valor de cambio sigue su propio rumbo, su propia danza enloquecida, sin que importen las verdaderas necesidades de la gente de verdad”.
Leer la demoledora recusación de Harvey de cómo vivimos hoy supone dudar como nunca anteriormente de la convicción de nuestra primera ministra de que el capitalismo de libre mercado es incuestionablemente el mejor medio de que aumente el nivel de vida de todo el mundo”. Desde luego, mi impresión acerca del “progreso humano colectivo” viene a ser en buena medida la de Gandhi acerca de la civilización occidental: sería una buena idea.