sábado, 27 de abril de 2019




La Jornada



El Correo Ilustrado
Victoria pírrica
P
or muy buena voluntad que tengamos, no vemos ningún progreso en la minuta aprobada de la reforma educativa por la Cámara de Diputados. Vemos sí un dispositivo de control y disciplinamiento del magisterio por parte del Estado, vemos una política de linchamiento mediático contra los docentes, vemos una amenaza al colocar los derechos laborales de los maestros en un transitorio (¿hacía falta, con el 123 en la Constitución?), vemos nulos indicios de renovación educativa y pedagógica con los intereses representados en la secretaría de educación.
Los compromisos para sostener financieramente a la educación pública, incluida a las ahora maltratadas universidades públicas, no se ventilan, porque no están seguros estos recursos por la política de severa austeridad que se aplica, atendiendo a compromisos con los grandes capitales de dentro y fuera. La reforma laboral y la próxima revisión de las pensiones, completan una estrategia global para desmovilizar a los sectores más activos de los trabajadores y alcanzar con ello a disminuir el gran déficit fiscal del Estado a costa del bolsillo de los trabajadores, desde luego. Victoria pírrica.
Carlos Moncada Gil, profesor del IEMS y catedrático de la UAEM Morelos

Romper las inercias en la UAM


Romper las inercias en la UAM

Todo parece indicar que va a cumplirse la amenaza-reto del dirigente del Situam de romper el récord de 63 días de huelga en la Universidad Autónoma Metropolitana en 2008. Siempre ha sido difícil gestionar las huelgas y por eso siempre es indispensable pensar bien sus posibilidades, pues las inercias y polarizaciones que se suscitan postergan casi invariablemente cualquier desenlace favorable tanto a los trabajadores (empleados y profesores) como a las autoridades universitarias. No cuestiono la legitimidad del sindicato, del cual me considero fundador y militante (aunque ahora no activo) ni mucho menos la legalidad de la huelga, por más que afecte sin remedio procesos de enseñanza e investigación y victimice a decenas miles de alumnos y alumnas de la Universidad. Generalmente se recuperan los ritmos y los programas escolares acaban por cumplirse a destiempo pero de forma efectiva. Así que el daño se subsana y puede traducirse en cierto aprendizaje y experiencia o al menos sensibilización sobre la problemática del trabajo que, luego como egresados, los estudiantes podrán sin duda vivir. El problema es que ahora parece que se acaba el tiempo y el año no da para reponer un trimestre que se disuelve en el aire.

A riesgo de desatar polémica y cosechar condenas, me resulta evidente que la huelga en la UAM este año tiene el sello de las inusitadas esperanzas del Situam en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y su retórica sobre el fin del neoliberalismo y la necesaria recuperación salarial. Lo mismo el pretendido combate contra la corrupción, identificada con salarios de los funcionarios que considera desmesurados, si bien en realidad el sindicato se refiere a las compensaciones y primas. Por consecuencia, en la revisión salarial se apostó a romper el tope salarial que desde hace décadas nos impusieron los distintos gobiernos neoliberales (aunque López Portillo los inaugura) y a pesar de que la la UNAM ya se había definido con 3.35 por ciento. Para darle densidad a la demanda, se emplazó igualmente por violaciones al contrato colectivo de trabajo, básicamente relacionadas con plazas administrativas o manuales, pero a mi parecer siempre es absurdo plantear una huelga por este motivo. Las violaciones por parte de la administración son cotidianas, motivadas por diversas razones, y el sindicato debe confrontarlas en su momento; si se acumulan al grado de necesitar un emplazamiento de huelga, simplemente revelan la falta de atención a esa problemática, la desmovilización de los trabajadores y, sobre todo, la ausencia de vida colectiva en el sindicato.

Desde el inicio del insólito estallido de la huelga (estimulado igualmente por las huelgas obreras en Matamoros), las negociaciones mostraron el absurdo de pretender romper el tope salarial sólo en la UAM, cuando se trata de una política gubernamental que AMLO conserva e incluso refuerza con sus ataques a pretendidos altos salarios (¿profesores fifís?). Ni los presupuestos universitarios ni de la ciencia ni la cultura aumentaron con el nuevo gobierno. Al contrario, descendieron en forma considerable en los hechos. Es ridículo apostar la ruptura del añejo tope salarial a la anulación de las compensaciones de los órganos personales, bajo el argumento de que vuelven escandalosa la pretendida nómina dorada. Ni alcanza ni es una operación que la Rectoría general pueda realizar, más que a través de la intervención de los órganos colegiados y con la redistribución y rediseño de un presupuesto por lo demás atado en lo fundamental por el SEP. No se comprende que la autonomía universitaria (evidentemente amenazada por el gobierno que prefiere un orden jerárquico que se le someta) es relativa, no deja manos libres a la institución. En otras huelgas fuímos a exigirle al gobierno más presupuesto para atender las necesidades salariales y contractuales dependientes del subsidio oficial, pero ahora el sindicato fue al Congreso y ante el Presidente de la República a reclamarles que llamaran la atención a las autoridades universitarias por el supuesto uso discrecional y corrupto de un presupuesto de por sí restringido. Incluso maestros y estudiantes fueron a lo mismo a la SCJN. Parece que no se entiende la necesidad de preservar la autonomía universitaria cuando está amenazada y es tan limitada todavía.

La Rectoría general de la UAM respondió con una propuesta salarial inamovible, como ya es costumbre, apoyada en el tope salarial para el sector universitario, pero cometió el error de proponer una retabulación de 3 por ciento que, según yo, es materia de la revisión contractual, y además lo hace en forma discriminatoria, excluyendo a los profesores de tiempo completo. Los argumentos son inaceptables, pues es falso que todos los y las profesores tengan todas las becas y estímulos y menos que disfruten de esos pilones asistenciales del Progresa, digo, de Oportunidades, perdón, del SNI; migajas distribuídas por un sistema faccioso sostenido en la precariedad salarial, que solamente las comunidades zapatistas han tenido la dignidad de rechazar. Ha mostrado la Rectoría más flexibilidad y hasta iniciativa para resolver la demanda de violaciones contractuales, tal vez buscando presionar una salida por el lado de los intereses del aparato sindical. Hasta propone buscar, junto al Situam, opciones para recuperar una caída salarial que viene de lejos y reajustar las compensaciones de funcionarios, ya con la Casa Abierta.

La apuesta de la dirección sindical, sin embargo, fue fallida y ahora estamos en un conflicto sin salidas, atrapados por las inercias que siempre han caracterizado los conflictos huelguísticos en la UAM. Se acusa al Situam de extraviar su carácter mixto al ser abandonado por los académicos y representar solamente los sectores manuales y administrativo, los más afectados por las políticas salariales restrictivas. Incluso la escisión de hace algunos años condujo a tratar de fundar un instrumento sindical de los puros profesores (el Spauam), lo que además de ser un error garrafal que debilitó al sindicato, simplemente no prosperó. Ahora no han faltado quienes tratan de revivir lo que no fueron capaces de organizar cotidianamente y su salpicada presencia ha polarizado todavía más el conflicto, en lugar de contribuir a la búsqueda de consensos y salidas.

Me parece que el Situam debe revalorar la importancia de su papel en el conflicto y en la propia UAM y no seguir apostando al desgaste (que hace lo mismo la representación de la Universidad) y recuperar el proyecto de largo plazo (multisectorial y nacional) de una lucha a fondo contra las políticas salariales vigentes, exigiendo al gobierno de López Obrador hechos y no la retórica antineoliberal que pretende ocultar la continuación de las estrategias precarizadoras que se arrastran y determinan todo lo demás. Los académicos requieren rechazar el trasfondo y manifestación de esas políticas, las que les impusieron procesos de deshomologación y prácticas productivistas que disfrazan la caída salarial de los académicos, al tiempo que generan desigualdades, exclusiones, prácticas corruptas y un futuro incierto.

Hay que saber concluir una huelga mediante una perspectiva de resistencia duradera y propuestas efectivas de organización en la búsqueda de alternativas efectivas de cambio. Rehacer el ambiente de cooperación y solidaridad, reforzar en forma incluyente la organización colectiva; reemprender el trabajo de todas y todos.


Arturo Anguiano
Profesor-investigador de la UAM desde 1976.

jueves, 4 de abril de 2019

Mesa de análisis de la Reforma al 3o. Constitucional. Jueves 4 19:30 horas

Reforma al artículo tercero
Para comprender los argumentos críticos sobre la iniciativa de reforma educativa, recién aprobado el dictamen por las comisiones unidas de Educación y Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, invitamos a la mesa de análisis Reforma al 3° Constitucional, con la participación de Teresita Garduño, del Instituto de Investigaciones Pedagógicas, Hugo Aboites, de la UAM-X, Mauro Jarquin, FCPS UNAM y Pedro Hernández, sección 9 CNTE. Hoy a las 19:30 horas en la sección 9 democrática, Belisario Domínguez 32, colonia Centro.
¡Abrogación sí, simulación no! Comité Ejecutivo Seccional y Comités de Lucha. Pedro Hernández Morales, sección 9 SNTE-CNTE

jueves, 28 de marzo de 2019

Reforma educativa: persistir en la negociación

La Jornada
Opinión
Reforma educativa: persistir en la negociación
La tarde de ayer, alrededor de 400 personas, entre diputados, periodistas y empleados quedaron encerradas por unas horas en el recinto legislativo de San Lázaro debido al bloqueo efectuado por integrantes de la sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en protesta por la aprobación del dictamen de reforma educativa que se discutía en las comisiones unidas de Educación y de Puntos Constitucionales.
Como ya se mencionó en este espacio días atrás, el principal reclamo de los docentes se centra en la eliminación de toda referencia a asuntos laborales –específicamente, el esquema de admisión, promoción y reconocimiento de los docentes– en el artículo 3º de la Carta Magna. A juicio de las secciones de la coordinadora que han mostrado su inconformidad, el texto remitido a la mesa directiva con la finalidad de programar su discusión en el pleno incumple los compromisos de campaña del presidente Andrés Manuel López Obrador, los cuales iban en el sentido de una abrogación completa de la reforma aprobada en 2013 bajo el impulso del llamado Pacto por México.
Se trata sin duda de un asunto de enorme complejidad por la diversidad de actores e intereses involucrados. Por una parte, la propia CNTE no es una entidad monolítica ni homogénea, sino que está conformada por grupos y facciones que no siempre coinciden en la totalidad de su agenda; pero además la organización sindical no aglutina sino a una parte del magisterio nacional, universo vasto de más de un millón de integrantes con muy distintas posturas y entre las cuales es muy difícil establecer acuerdos. Por si no bastara con dichos escollos, la abrogación de la llamada reforma educativa, como cualquier modificación al texto constitucional, requiere el apoyo de dos terceras partes de los legisladores, una mayoría que el grupo parlamentario del partido gobernante no puede alcanzar por sí mismo. Es decir, que los cambios en la materia pasan forzosamente por un proceso de negociaciones con la oposición, proceso en el que de manera inevitable se pierden tramos de redacción demandados por la CNTE o se añaden otros a los que ésta se opone. Para colmo, el campo de la educación pública está atravesado por grupos de intereses –incluyendo a organizaciones de la sociedad civil y asociaciones paraempresariales– que tiran de las discusiones en muchos y contrapuestos sentidos.
Queda claro entonces que el único camino pasa por persistir en la negociación y reconocer que ni el mejor acuerdo posible dejará satisfechos a todos los actores, por lo que cada uno deberá ceder una parte de sus posiciones para sacar adelante un texto que enderece los despropósitos aprobados por la administración anterior.
Cabe señalar, por último, que el bloqueo de los accesos del recinto legislativo no parece una estrategia de presión adecuada ni recomendable en el contexto actual, en el que se ha despejado la amenaza de represión y se ha demostrado voluntad de diálogo.

Reforma educativa La CNTE da cerrojazo en San Lázaro

La Jornada
Política
Reforma educativa
La CNTE da cerrojazo en San Lázaro

Inconforme con el dictamen retuvo a más de 400 personas
 
Periódico La Jornada
Jueves 28 de marzo de 2019, p. 3
La estrategia estaba acordada. En el instante en que se aprobó el dictamen acerca de la reforma educativa, los maestros disidentes actuaron. Emularon un escuadrón perfectamente coordinado que habría ensayado una y otra vez los pasos a seguir. Fueron efectivos: en pocos minutos bloquearon una vez más los accesos de la Cámara de Diputados.
Con el apoyo de un equipo de sonido, desde temprana hora estuvieron atentos al desarrollo de la sesión de las comisiones unidas de Educación y de Puntos Constitucionales, en la que se aprobó el dictamen de la reforma educativa. En el exterior del recinto legislativo, la sección 22 de la CNTE, de Oaxaca, mantiene un plantón desde el martes, en oposición a la reforma.
En el otro extremo del tablero político, entre todos quienes se encontraban en el interior del recinto legislativo había claridad en que los mentores podrían cerrar las puertas del Palacio Legislativo de San Lázaro por cuarta ocasión.
Previeron el embate. Por los altavoces de la cámara se llamó a abandonar las instalaciones. Vámonos, van a cerrar los de la CNTE, decían decenas de personas. El único acceso abierto para entonces era la puerta 8.
Minutos antes, la voz del magisterio disidente se alzó en la mesa oval del salón de Protocolo de la Cámara de Diputados en rechazo a los términos establecidos en el dictamen de reforma educativa.
Irán Santiago Manuel, Idalia Reyes y María Chávez Pérez, diputados de Morena, votaron en contra del texto. Insatisfechos, se levantaron de la mesa al concluir la sesión de las comisiones unidas. Eran pasadas las 12 de la tarde.
Se retiraron. Irán Santiago aceptó responder a los reporteros. Después de hacerlo, se fue tras sus compañeras.
 Transcurrieron 20 minutos desde que se cantó la votación del dictamen en lo general, hasta el cerrojazo forzoso de la puerta 8.
El trabajo de las comisiones culminó de forma habitual, cada uno de los participantes se marchó a sus oficinas o abandonaron el recinto. No obstante, el ambiente negativo por la votación del dictamen se percibía en San Lázaro. No transcurrió mucho tiempo para que cientos de trabajadores, asesores, diputados y reporteros que cubren la fuente legislativa se encaminaran a paso veloz hacia esa salida.
Muchos lo lograron, alcanzaron la vía pública. Algunos empleados, con el apoyo de personal de resguardo del recinto, intentaron mantener la reja abierta para que quienes venían relegados lograran salir.
Sus esfuerzos fueron inútiles. Los profesores, ya curtidos en este tipo de menesteres, concretaron el jaque mate: el portón estaba cerrado. Unas 400 personas quedaron encerradas y se concentraron en la zona conocida como Helipuerto.
Afuera comenzó la tensión. Dimes y diretes, empujones y algunos golpes. Con cierta frustración, los empleados de la Cámara de Diputados reclamaron fuerte a los maestros de la CNTE. Déjenlos salir, desgraciados, gritó un encorbatado. Una profesora, cuya curtida piel mostraba los estragos del intenso calor que ayer al mediodía azotó a la capital del país, respondió: Ahora se quedan ahí hasta el sábado, cabrones. Otro empleado encaró a los maestros: Vénganse, pero de uno en uno.
Varios aceptaron el reto, pero se logró separarlos antes de que la situación fuera de una mayor violencia. El nerviosismo se prolongó unos 30 minutos. Los maestros acusaron que los habían provocado y que incluso les echaron varios autos encima. Videos de los hechos documentaron otra cosa.
En un intento de negociar la salida de los empleados, el coordinador del PT en San Lázaro, Reginaldo Zandoval, se acercó a los mentores. ¡Fuera, fuera!, lo corrieron a gritos. Si quieren sacar una reforma por la vía de la derecha, ahí están las consecuencias, dijo cuando los reporteros lo cuestionaron.
Mientras esto sucedía, a menos de 2 kilómetros de distancia, en la sede de la Secretaría de Educación Pública, ubicada en el Centro Histórico de Ciudad de México, el titular de la dependencia, Esteban Moctezuma, presenciaba junto a sus colaboradores un concierto con mariachis, donde se contó con la presencia del destacado chelista estadunidense de origen chino Yo-Yo Ma.
Funcionarios de la SEP explicaron que se trató de un evento privado de escuelas de educación básica dirigido a niños.
Fueron más de tres horas las que los empleados, legisladores y comunicadores estuvieron atrapados en la Cámara de Diputados en espera de una solución. Pasadas las cuatro de la tarde se les solicitó concentrarse en el basamento. Minutos más tarde, coordinados por el servicio de protección civil, salieron en hileras de tres personas. Entre ellos –formaditos también– iban la legisladora morenista Idalia Reyes y el petista Silvano Garay.

jueves, 21 de marzo de 2019

Nueva Reforma Educativa . La CNTE pone jaque al Congreso


Política
Nueva Reforma Educativa
La CNTE pone jaque al Congreso
Exige respeto al escalafón laboral e incluir condiciones de trabajo en la Carta Magna // Rechaza exámenes de revalorización // Tomará la calle
Reportera y corresponsal
Periódico La Jornada
Jueves 21 de marzo de 2019, p. 3





Profesores de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) advirtieron que si no se considera su propuesta de respetar el escalafón laboral e incluir todo lo referente a sus condiciones de trabajo –ingreso y promoción– en el artículo 123 constitucional, así como de desaparecer la evaluación del nuevo Centro de Revalorización del Magisterio, estaremos nuevamente en las calles.
No vamos a aceptar una reforma educativa que elimina algunos contenidos, pero que en esencia sigue siendo la misma que se aprobó el sexenio pasado, dijo Eloy López Hernández, secretario general de la sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de Oaxaca, durante la jornada de movilizaciones prevista para los días 20 y 21 de marzo en la capital del país, que incluyó bloqueos en las cámaras de Diputados y de Senadores, así como una reunión con el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán, con el propósito de demandar que se modifique el proyecto de dictamen para abrogar la reforma educativa y se acuerde una reunión con el presidente Andrés Manuel López Obrador.
Desde las primeras horas de ayer, profesores cerraron los accesos de la Cámara de Diputados en protesta por el anteproyecto de dictamen que, aseguraron, mantiene un “estado de excepción (laboral) para los educadores en el artículo tercero constitucional, lo que obligó a suspender la sesión ordinaria prevista para las 11 horas de ayer, así como la instalación, a las cinco de la tarde, de las Comisiones Unidas de Educación y Puntos Constitucionales, donde se aprobaría el dictamen que reforma los artículos 3, 31 y 73 de la Carta Magna.
Ante el cierre de los accesos de San Lázaro, los integrantes de dicha comisiones intentaron sesionar por la tarde en el Senado, lo que generó otro bloqueo en esa cámara, donde por más de tres horas se impidió la salida del personal administrativo, que logró abandonar el recinto antes de las 19 horas, al igual que los diputados de las comisiones unidas, después de que no lograron el quórum necesario para sesionar. 
Por la mañana, integrantes de la Comisión Nacional Única de Negociación de la CNTE acudieron a una reunión con el secretario Esteban Moctezuma, a quien exigieron hacer público el proyecto de dictamen con el propósito de que las bases magisteriales pudieran conocerlo y analizarlo. Su respuesta fue que por ley no se puede dar a conocer antes de su aprobación en comisiones unidas, por lo cual demandamos una reunión inmediata con el presidente López Obrador, con la finalidad de cerciorarnos de que conoce nuestros planteamientos y los cambios de fondo que se aplicaron a su iniciativa del pasado 12 de diciembre, manifestó López Hernández.
En el encuentro, celebrado en una sede alterna de la SEP, indicó, participaron el coordinador de Morena en San Lázaro, Mario Delgado; la presidenta de la Comisión de Educación, Adela Piña, así como dirigentes magisteriales de Ciudad de México, Guerrero, Michoacán, Chiapas, Hidalgo y estado de México. Más tarde ingresó a las instalaciones el presidente de la Cámara de Diputados, Porfirio Muñoz Ledo.
Tras confirmarse la suspensión de la sesión ordinaria de la Cámara de Diputados, López Hernández señaló en conferencia de prensa: No vamos a aceptar que sólo se maquille una reforma que durante la campaña se aseguró que no iba a quedar ni un punto ni una coma.
Ante cientos de profesores, quienes al cierre de esta edición aún bloqueaban los accesos de San Lázaro, afirmó que las movilizaciones continuarán este jueves, por lo cual no se descartan nuevos actos de protesta en la capital.
En tanto, profesores de la sección 22 de Oaxaca anunciaron un paro de 48 horas como parte de la jornada de lucha nacional para exigir la abrogación total de la reforma educativa. Los inconformes adelantaron que hoy se manifestarán en el contexto de la visita de López Obrador al municipio de San Pablo Guelatao, en la conmemoración del natalicio de Benito Juárez.

lunes, 18 de marzo de 2019


Logo de CTXT. Contexto y Acción







JORGE RIECHMANN / FILÓSOFO Y ECOLOGISTA

 “El cambio climático es el síntoma pero la enfermedad es el capitalismo”

Profesor de Filosofía moral en la Universidad Autónoma de Madrid, traductor, poeta, ensayista y miembro de Ecologistas en Acción, Jorge Riechmann (Madrid, 1962) desgrana un buen puñado de reflexiones incómodas sobre un modelo de vida que dirige a la humanidad hacia el despeñadero. En su libro Autoconstrucción cataloga el siglo XXI como “la era de la gran prueba” porque, según dice, “somos la primera generación que entiende perfectamente lo que está pasando con el clima y posiblemente seremos la última que pueda evitar la catástrofe hacia la que nos dirigimos”. Lo suelta a bocajarro, como un puñetazo entre los ojos. Consciente de que el pesimismo en estos tiempos de oscuridad tiene cada vez menos adeptos, Riechmann censura sin ambages la mercadotecnia del “buenismo” de la que hace gala el sistema convocando grandes cumbres climáticas en las que a muchos se les llena la boca con compromisos medioambientales y “energías verdes” pero luego estigmatizan a los movimientos ecologistas como ingenuos apestados. La realidad que dibuja es desoladora. Todo está en contra del planeta pero, frente a eso, no cabe la resignación. “Aún podemos actuar contra este modelo de producción salvaje porque no está sujeto a ninguna ley física, como lo está la naturaleza, que impida cambiarlo”. Es el mínimo espacio que este investigador apasionado deja abierto a la esperanza.

¿Tiene solución el planeta?

Pienso que sí. Lo que no tiene sentido es intentar salvarlo interviniendo sobre el consumo y dejando intacta la voraz cultura productiva. Ambas variables caminan de la mano aunque no valga sólo con esto. Por nuestro comportamiento depredador con los recursos naturales y la biosfera habría que hablar también del extractivismo y, a mi modo de ver, también del exterminismo, una noción acuñada por el historiador británico E. P. Thompson para explicar la estructura del mundo a finales del siglo pasado, cuando las dos superpotencias nucleares enfrentadas amenazaban con aniquilar cualquier rastro de vida en el planeta. 

La medida referencial del éxito de un sistema es el PIB. Si crece significa que las cosas van bien y hay esperanza de una vida mejor. 

Es la locura típica de una cultura denegadora como la nuestra. Digo denegar porque va más allá de ignorar lo que pasa y es no ver lo que tenemos delante de los ojos. Significa que no nos hacemos cargo de las consecuencias de seguir chocando contra los límites biofísicos de manera violenta. Nos hacen creer que vivimos en una especie de Tierra plana en la que podemos avanzar de manera infinita porque los recursos naturales son inagotables y la capacidad de absorción de la contaminación es ilimitada. Esto es una fantasía porque las leyes de la naturaleza, de la física, de la dinámica de los seres vivos nunca podremos cambiarlas, por grandes que sean nuestras ilusiones al respecto.

Pero las grandes cumbres climáticas aseguran haber empezado medidas drásticas para evitar el apocalipsis. ¿Qué credibilidad concede a sus decisiones?

El calentamiento global, siendo una realidad devastadora, es sólo la manifestación de otras dinámicas que deberíamos atajar si queremos evitar el apocalipsis climático hacia el que nos dirigimos. Nuestro principal problema ambiental es la extralimitación ecológica, el choque de las sociedades industriales contra los límites biofísicos de la Tierra. Si utilizamos la herramienta de la huella ecológica como indicador del impacto ambiental generado por la demanda humana podemos observar que, en la actualidad, consumimos los recursos inexistentes de 1,5 planetas Tierra. Y eso a pesar de las carencias y desigualdades que asolan a buena parte de la humanidad. Dicho de una forma más didáctica: si quisiéramos generalizar al resto del mundo el modo de vida de los españoles necesitaríamos tener 3 planetas como la Tierra a nuestra entera disposición. Y si quisiéramos generalizar el de EEUU, que muchas veces ponemos como ejemplo de éxito, necesitaríamos 6. Es una locura que emana de esa construcción económica de tierra plana de la que hablaba antes.

Entonces, ¿qué empuja al mundo a seguir enalteciendo el crecimiento económico pese a saber que conduce a la destrucción?

El capitalismo, cuya dinámica es autoexpansiva y deniega cualquier salida alternativa. Para hacer frente al cambio climático deberíamos cuestionarnos antes los resortes básicos del capitalismo, algo que parece prohibido. Por eso digo que las cumbres mundiales sobre el calentamiento global no son realmente efectivas sino más bien ejercicios de diplomacia teatral.

¿No sirven para nada? 

Confunden a la opinión pública. La prueba es que los grandes expertos en el cambio climático como James Hansen, a quien podríamos considerar el climatólogo jefe del planeta, calificó de farsa la cumbre celebrada en París. Se intenta poner un límite a las emisiones a la atmósfera de gases de efecto invernadero pero los límites son absolutamente incompatibles con el sistema productivista actual. Aunque el síntoma sea el calentamiento climático, la enfermedad se llama capitalismo.

¿Por qué el movimiento ecologista, cuya expresión política llegó a gobernar en países como Alemania, es descalificado hoy por muchos gobiernos?

Ojalá fuéramos descalificados un poco más porque así seríamos mucho más fuertes y activos. La realidad es que las descalificaciones son un indicio de una situación paradójica: aunque la percepción generalizada es que el mundo se ha comprometido en la lucha contra el cambio climático, eso no es así. Sabemos que desde los años 60 y 70 había evidencias sobre cuál era la dinámica del sistema y los límites del crecimiento pero los mismos a los que hoy se les llena la boca con la lucha contra el cambio climático decidieron poner en marcha toda una campaña global para impedir que se tomaran las decisiones correctas. Bastaría con leer un libro de Sicco Mansholt, un socialdemócrata holandés que era presidente de la CEE cuando en los años 1972 y 1973 se produjo el primer choque petrolero mundial, en el que aboga por un cambio radical en las estructuras de producción y consumo que hoy serían catalogadas como radicales y peligrosas. 

¿Cuándo se quiebra ese proceso de sensibilización medioambiental?

En los años 80, con la fase neoliberal del capitalismo. Desde entonces, el retroceso ha sido constante pese al aumento de lo que algún experto denomina sosteni-blabla, es decir, mucho discurso, mucha cháchara, mucha propaganda y mucha estrategia de comunicación sobre energía verde. Pero la realidad vuelve a ser demoledora: la acción brilla por su ausencia y los planteamientos de fondo, incluso aquellos realizados por gente del establishment como Sicco Mansholt, son estigmatizados por rechazar el dogma del crecimiento infinito.

¿Estamos a tiempo de frenar el cambio climático?

Hemos llegado a un punto tal que lo que hace 30 años hubieran sido estrategias de cambio gradual ahora ya no están a nuestro alcance. Para hacer frente al calentamiento global necesitamos salir a toda prisa del capitalismo salvaje en el que hoy nos movemos.
¿Cree que el mundo está dispuesto a renunciar a esos principios económicos pese a conocer los riesgos?

Los cálculos teóricos realizados por investigadores canadienses sobre las opciones que resultarían de respetar los límites biofísicos de la Tierra indican que, por ejemplo, el parque móvil de un país como España, que tiene 15 millones de coches, debería ser de unos 180.000 vehículos con motor de combustión. Pero claro, eso es inaceptable en términos industriales. El caso es que, si no se acepta esta realidad, no hay lucha alguna contra el cambio climático. 

¿Quiere decir que la humanidad está condenada si no renuncia al modo de vida capitalista?

Ya decía antes que las leyes de la naturaleza existen y son las que son. No podemos cambiarlas pese a la ilusión que albergamos de que una especie de tecnociencia omnipotente conseguirá derrotarlas. Donde podemos actuar, en cambio, es contra la organización de nuestro modelo de vida que no está sujeto a ninguna ley física. 

¿Qué impide cambiarlo?

Que no nos creemos lo que sabemos. Si fuéramos capaces de hacerlo, tomaríamos decisiones racionales para cambiar un modelo que nos lleva a la destrucción. Para que esto se produzca nos haría falta un enorme ejercicio de reforma intelectual y moral. El problema es que nuestras sociedades están organizadas contra eso. Fatídicamente, el neoliberalismo se impuso con sus ideas aberrantes de que todo depende de los gustos y preferencias individuales, y que igualdad y libertad son dos principios contrapuestos, cuando una mínima reflexión indica que es una falacia. Necesitamos bienestar humano pero necesitamos que sea compatible con los límites biofísicos del planeta. Somos la primera generación de la historia que entiende perfectamente lo que está pasando y posiblemente seremos la última que pueda evitar la catástrofe hacia la que nos dirigimos.